Las elecciones en Venezuela están convocadas para el próximo 14 de abril. Ya la oposición ha escogido nuevamente como candidato a Capriles, gobernador reelecto de su Estado, después de haber derrotado a Luis Jaua, tercero en la lista de figuras de mayor importancia en la nomenclatura chavista. Todo apunta en su contra. El chavismo controla todos los resortes del poder y ha demostrado ser capaz de cometer todo género de ilegalidades para conservarlo, incluyendo la momificación de su desaparecido, carismático y controversial líder para explotar el factor emocional de su prolongada enfermedad y desaparición con fines electorales.
¿Cuál, sin embargo, aparte de la temporal herencia emocional que representa la partida de Chávez, es el legado que recibirá su previamente escogido sucesor Nicolás Maduro?
A diferencia de Lula en Brasil que promovió el crecimiento diversificado de su economía y sacó de la pobreza a millones de sus compatriotas creando puestos de trabajo y convirtiéndolos en productores y consumidores, Chávez utilizó gran parte de los cuantiosos recursos recibidos del petróleo en agenciarse la simpatía y apoyo mediante la política de dádivas. Al momento de su muerte, casi dos millones y medio de venezolanos dependían del sueldo o la ayuda del Estado. Otra buena parte la dedicó a financiar el respaldo a su proyecto de liderazgo continental, principalmente de Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Hoy Brasil figura entre las cinco principales economías emergentes del mundo, en tanto la de Venezuela anda a la deriva.
Con su política de confrontación con el sector empresarial, Chávez desmontó en buena medida la estructura industrial y productiva del país al expropiar más de mil 100 empresas. Exilió la inversión nacional y ahuyentó la extranjera. Exclusivamente focalizado en el petróleo, no se preocupó de desarrollar las otras potencialidades del país. Poseedor de un vasto territorio con excelentes condiciones para la agricultura y la ganadería, Venezuela hoy tiene que importar más del 70 por ciento de los alimentos que consume.
La producción de Petróleos Venezolanos, PEDEVESA, cayó a un 67 por ciento, con un vacío de liquidez de alrededor de 32 mil millones de dólares. El país ha sufrido una decena de depreciaciones de su moneda que hoy alcanza en el mercado negro tres veces la tasa oficial de cambio, incrementando la inflación que ya de antes era la más elevada del continente. Un cuantioso y acelerado déficit fiscal. Una deuda externa va por los 80 mil millones de dólares y procesos de arbitraje internacional que sobrepasan los 20 mil millones.
En adición a este desolador cuadro económico, se suman los precarios niveles de seguridad ciudadana de Venezuela con una tasa de homicidios que lo categoriza como el segundo país más violento del mundo y un índice de corrupción que lo sitúa en el puesto 165 de un total de 178 clasificados.
El legado de Maduro incluirá una sociedad profundamente escindida en seguidores y opositores chavistas, una división que muestra perfiles de gran agresividad y que en un momento determinado pudiera alcanzar explosivas expresiones de extrema violencia.
¿Podrán Maduro y la dirigencia chavista, donde son evidentes las contradicciones por el choque de ambiciones, manejar el complejo legado de su líder sin contar ya con el carisma de éste?
Es razonable abrigar dudas. Como lo es también que les será imposible continuar con el dispendioso uso de que hizo gala Chávez de los más de ochocientos mil millones de dólares que recibió en sus catorce años de ininterrumpido mandato absoluto y en buena medida absolutista. Y esto pone en la picota tanto el gran flujo de recursos que durante tanto tiempo ha recibido Cuba como la misma permanencia de PETROCARIBE.
Una eventualidad para la que los dominicanos debemos estar debidamente alertados y preparados.
EL TIRO RAPIDO DEL LUNES
Mario Rivadulla
11de Marzo de 2013
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2013-03-14 03:48:41