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Las elecciones 2020; espacio de participación y compromiso

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Las elecciones 2020; espacio de participación y compromiso

Fragmento de la Carta Pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano, con ocasión de este 21 de enero de 2020. El día Nuestra señora de la Altagracia, patrona del pueblo dominicano.

III. LAS ELECCIONES 2020: ESPACIO DE PARTICIPACIÓN Y COMPROMISO.

Conferencia del Episcopado Dominicano

12. La Iglesia y el proceso electoral. Desde su creación, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) ha puesto atención a los procesos electorales nacionales, defendiendo el rol importante que juegan los partidos políticos en la vida democrática y afirmando que la Iglesia respeta la libertad de elección. En varios momentos nos hemos referido a la participación de los fieles en la política como un deber ciudadano, y al imperativo de optar por las propuestas que defiendan una auténtica agenda nacional. Reafirmamos que el voto es un derecho y un deber de conciencia que no debe estar motivado por intereses personales.4

Exhortamos a votar por personas honestas que ofrezcan garantías de futuro a la patria, por partidos que defiendan la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, y que custodien los valores supremos de nuestra Nación, ya citados en el Preámbulo de la Constitución Dominicana: «…estimulados por el trabajo abnegado de nuestros hombres y mujeres; regidos por los valores supremos y los principios fundamentales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad, el imperio de la ley, la justicia, la solidaridad, la convivencia fraterna, el bienestar social, el equilibrio ecológico, el progreso y la paz, factores esenciales para la cohesión social; declaramos nuestra voluntad de promover la unidad de la Nación dominicana…».5

13. En estos 58 años de construcción democrática, hemos tenido la amarga experiencia de procesos electorales traumáticos, que han afectado el orden político y económico, la tranquilidad y progreso del país. Al mismo tiempo, hemos visto el avance del sistema electoral dominicano que se ha ido fortaleciendo.

De frente a un nuevo proceso, retomamos los términos de nuestro Mensaje del año 2019, en el cual llamábamos a la sociedad dominicana a mantener un adecuado comportamiento ético «como una necesidad y una meta a conquistar por todos los ciudadanos, instituciones públicas, privadas, filantrópicas o de caridad cristiana».6

4. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano, Declaración sobre el

momento político de la campaña electoral y lo que habían manifestado

algunos sacerdotes, 15 de diciembre de 1962. En Documentos…, ob. Cit.,

Tomo I, p.99.

5. Cf. Asamblea Nacional de la República Dominicana, Constitución

Dominicana. Santo Domingo, 2010.

14. A quienes cuestionan el derecho de la Iglesia a opinar sobre temas políticos o sobre los procesos electorales aclaramos que, como dominicanos y pastores de este pueblo, nos preocupa todo lo referente al ser humano, especialmente aquellas situaciones que atentan contra la dignidad y la paz. Resulta oportuno recordar lo que nos dice el Concilio Vaticano II al inicio de la Constitución Pastoral Gaudium

et Spes: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo.» Y añade: «La Iglesia está comprometida en su misión no solo con quienes frecuentan los templos; ella está al servicio del ser humano dentro de su mundo de complejidades.» 7

A. El debido respeto a las normas por los actores políticos.

15. Un auténtico ejercicio democrático solo es posible en un Estado de Derecho donde predomine el imperio de la Ley por encima de interpretaciones coyunturales y acomodaticias. Sólo el apego irrestricto a la verdad motiva a los hombres a trabajar por su propia promoción y por la de los demás; a establecer relaciones justas donde puedan superarse los intereses de clases, el antagonismo que genera, la lucha de poder y las desigualdades que separan a los seres humanos.

6. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano. Mensaje: Urge un

comportamiento ético en la sociedad dominicana, 27 de febrero de 2019.

7. Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Apostólica Gaudium et Spes, sobre

la Iglesia y el mundo actual. Proemio, nn.1 y 42.

El aniquilamiento de la ética marca el paso hacia el uso degradante del poder, a la explotación

y a los abusos por parte de quienes ocupan los primeros puestos, y al arrinconamiento de una clase desposeída a la que solo le asiste el derecho a consentir. Esa masa sufrida y condenada injustamente a vivir en la periferia solo es tomada en cuenta, en no pocas ocasiones por los líderes políticos, únicamente como instrumento para acceder y mantenerse en el poder. Tal ejercicio demanda reclamar a quienes pretenden dirigir los destinos del país reconocer la dignidad de toda persona humana como sujeto de

derechos que nadie puede violar ni como grupos de poder ni como salvaguardas del orden público.

16. Novedad legislativa: búsqueda del bien común. Dos nuevas leyes están rigiendo como novedad nuestro proceso electoral: la Ley sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos (Ley Núm. 33-18), y la Ley Orgánica de Régimen Electoral (Ley Núm. 15-19), que regula el funcionamiento y las competencias de la Junta Central Electoral (JCE), así como las alianzas y las fusiones de los partidos políticos. Ambas leyes han sido ampliamente demandadas por la sociedad y garantizan un proceso jurídicamente regulado. Pedimos a quienes se encuentran directamente bajo el régimen

de estas leyes observarlas sin recurrir a subterfugios para evadirlas o para imponer sus propias reglas.

Toda controversia relativa a ese marco legal debe resolverse fuera de las pasiones que genera el mismo proceso, buscando siempre el bien común y no las apetencias particulares que tanto daño provocan.

17. A la Junta Central Electoral. Como máximo ente responsable de la organización de los comicios, la Junta Central Electoral merece nuestro apoyo y el de todos los dominicanos, sobre todo en orden a velar por la dirección de un proceso electoral transparente, tanto al momento del sufragio como al del conteo de los votos, que son donde suelen producirse las principales quejas. No se puede admitir la práctica corrupta e ilícita de compra y venta de cédulas a la vista de todos, evadiendo responsabilidades

y sin que se tome acción contra esta infracción electoral.

En otro orden, se debe evitar la impaciencia que genera la larga espera en proclamar a los ganadores.

Todos estamos llamados a cooperar y respaldar a estos servidores públicos a los fines de que desempeñen con profesionalidad y decoro sus delicadas funciones, las cuales revisten singular trascendencia en el inacabado proceso de preservar y fortalecer nuestra institucionalidad democrática.

18. A los candidatos.

Urge que las propuestas electorales se fundamenten en solución de las necesidades más imperiosas

del pueblo dominicano, evitando las intrigas, calumnias y manipulaciones propias de las denominadas «campañas sucias», así como el despilfarro de recursos económicos en la publicidad desmedida.

Recordamos, a este respecto, nuestras palabras en el Mensaje del 27 de febrero del año 2000: «El pueblo dominicano desea un debate de altura, mutuamente respetuoso, centrado no en la descalificación y los ataques mutuos, sino en la visión de la problemática nacional y en las soluciones concretas que cada uno le daría. Lo que interesa saber, para que el voto sea consciente y responsable, es el programa de cada candidato: qué va a hacer, cómo, con qué recursos y en qué plazos»8

19. Exhortamos a quienes aspiran a cargos públicos en estas contiendas electorales, a tomar en cuenta en sus discursos nuestra realidad actual. El escenario de inseguridad y violencia que estremece a la familia y a todos los sectores de nuestra sociedad no puede ser reproducido por nuestros líderes políticos en una batalla que denote inmadurez y poco juicio. Las propuestas de políticas públicas mediante las cuales se procurará ofrecer soluciones realistas, así como las herramientas de medición propuestas a tales fines, también deben ser científicas y creíbles, contribuyendo a la paz y al sosiego, tan necesarios para analizar y solucionar nuestros múltiples problemas nacionales. Se deben evitar, por tanto, las habituales promesas demagógicas con el objetivo de atraer adeptos, las cuales, contribuyen a exacerbar la frustración y el desencanto en nuestra sufrida población. Nada que se fundamente sobre falacias e hipocresías puede durar.

Apelamos a la sensatez de nuestros dirigentes políticos y de quienes aspiran a dirigir el país, para que dentro de sus planes coloquen a la familia en el sitial que les corresponde como institución vital en una sociedad que ama y respeta.

8. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano, Mensaje en el Día de la

Independencia Nacional, año 27 de febrero del año 2000.

20. La juventud en el proceso electoral.

Nuestros jóvenes, si bien han entrado al ruedo electoral presentando nuevas caras en los distintos partidos, los actores principales son cerca de tres millones de jóvenes votantes que decidirán el futuro del país. La «Generación Y», llamados también millennials, y la «Generación Z», con sus decisiones y activa

participación en las redes sociales, serán determinantes en estas elecciones definiendo el destino nacional.

Reiteramos que la participación debida de nuestros jóvenes en los procesos electorales habla bien de la política nacional.

En la pasada Carta Pastoral de enero 2019 enfatizamos sobre la necesidad de tomarles en cuenta, promoviendo su participación. Ojalá los resultados electorales de este año reviertan positivamente los del 2016, los cuales en la matrícula de la Cámara de Diputados, los jóvenes entre 25 y 34 años fueron apenas el 2.6%, los electos a alcaldías el 4.4%, y a regidurías el 9.3%.9

2020-01-21 11:15:48