Malhechores que habían secuestrado a un comerciante, lo liberaron ante el acoso de los agentes que los perseguían. Al menos dos de ellos han sido detenidos, uno de los cuales resultó ser un cabo de la propia institución de orden público.
En Las Lagunas de Azua, un segundo teniente del mismo cuerpo, disparó por la espalda y dio muerte al director de ese Distrito Municipal. Ya el herido en el suelo, lo remató con un tiro de gracia en la nuca.
Y en el sector de Bayona, en Santo Domingo Oeste, un raso golpeó rudamente a su ex pareja cuando esta se negó a reanudar la relación con el mismo y luego le pegó fuego a la habitación donde residía la joven, haciendo explotar un tanque de gas. Por suerte, la víctima resultó ilesa pero perdió todos sus ajuares.
Son apenas las más recientes expresiones de hechos delictivos o de violencia en que aparecen involucrados miembros del cuerpo de orden público con frecuencia diaria, en no pocos casos de la más extrema gravedad.
Son también una evidencia, cada vez más reiterada y contundente, del creciente deterioro cuando no total ausencia de valores en el personal uniformado y alto grado de agresividad al que no ha logrado poner freno las periódicas depuraciones que lleva a cabo la jefatura policial dando de baja a elementos indeseables por repetidas faltas disciplinarias y el sometimiento consiguiente a la justicia ordinaria, en aquellos casos en que se incurre además en responsabilidad penal.
Esta situación acaba de alcanzar su más preocupante, vergonzosa e inadmisible manifestación con los recientes episodios de que fueron protagonistas casi dos docenas de integrantes de la dotación policial de San Francisco de Macorís, que a la fuerza liberaron a uno de sus miembros contra el que pesa una medida de coerción de tres meses de prisión bajo la acusación de haber dado muerte a un joven en el curso de una huelga, después de haber recorrido las calles de la ciudad armas en mano. El episodio guarda mucha semejanza con los que matizaron la época más salvaje del Lejano Oeste Americano, cuando no existía otra ley que la de la fuerza.
Pero si insólita es esta acción de desafío a la potestad de la ley y el Poder Judicial, no lo es menos su preámbulo bajo la directa responsabilidad del general jefe de la dotación al negarse en su momento a poner el agente en manos de la Justicia, como era requerido. Fue necesario que se registraran protestas callejeras y nuevos enfrentamientos de los manifestantes con la fuerza pública, para lograr que depusiera su actitud. Ya ese solo antecedente de franca insubordinación, era razón de más para que se hubiesen tomado medidas disciplinarias preventivas que hubieran evitado el bochornoso espectáculo que se produjo más tarde y que obliga a la aplicación de las más enérgicas sanciones.
¿A qué se deben todos estos hechos que por repetitivos y graves dañan la imagen del cuerpo policial?
Desde hace tiempo se viene barajando la tan necesaria Reforma Policial. También en todo ese tiempo han venido figuras y expertos internacionales, desde el general Rosso que desmanteló los poderosos carteles de Medellín y Cali hasta el ex Alcalde de Nueva York, Rudolph Guiliani, quien redujo sus elevados índices de delincuencia hasta convertirla en una de las ciudades más seguras de los Estados Unidos. El punto de coincidencia entre ambos fue limpiar los respectivos cuerpos policiales de elementos indeseables al tiempo que dignificar la condición del agente, de tal modo que pudieran estar integrados por elementos de mayor valía.
Un viejo dicho reza que toda sociedad disfruta de la seguridad que está en disposición de pagar. Con la paga que reciben los miembros de nuestra Policía, es muy dudosa la calidad del reclutamiento y bien poco lo que se puede hacer. No es el único aspecto a tomar en cuenta para tener una policía responsable, eficiente y respetada, pero sí pudiera ser el eje fundamental de la Reforma. Y eso que conste, para quienes ingenuamente piensan que la solución a la crisis de la imagen policial reside simplemente en cambiar de jefe, como si el que venga después disponga de una vara milagrosa para hacerlo diferente bajo la misma estructura y circunstancias. Pensar así es tanto como tratar de buscar la calentura en la sábana.
EL TIRO RAPIDO DEL LUNES
Mario Rivadulla
9,07,12
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CADA NOCHE, de lunes a viernes, a las 8 en punto, TELEDEBATE por el Canal 23, Telefuturo, cubriendo todo el país, con Mario Rivadulla, Dilenia Cruz, Ramón Reyes y Joaquín Ascención.
LA REFLEXION DE HOY
«Dios siempre me dio una segunda oportunidad en la vida» (Paulo Coelho).
2012-07-11 02:46:36