El Medio de Comunicacion

Opiniones

FALTA DE RESPONSABILIDAD

Mario Rivadulla

Un hecho poco conocido que ahora divulga como amplitud el matutino El Día, en un orientador reportaje que firma Guillermina Santos, es la aplicación de la llamada Cámara de Gesell, bajo el control de la Suprema Corte de Justicia, para los casos de violación de menores.

El procedimiento consiste en colocar al menor abusado en una habitación debidamente acondicionada para que pueda expresarse relajadamente y rendir testimionio del hecho sin necesidad de pasar por el calvario de hacerlo frente de un tribunal. La declaración del menor es escuchado por las partes participantes en el proceso jueces, fiscales y abogados en una habitación contigua mediante un sistema de circuito cerrado pero sin tener contacto con el mismo.

El método responde al manejo más avanzado de este tipo de delitos con la finalidad de no ocasionarle mayores traumas a la víctima al evitarle tener que recrear en público los detalles del atropello de que ha sido víctima, lo que psiquiatras y psicólogos consideran equivale a una nueva violación.

En el país tienen lugar una gran cantidad de violaciones de menores, tanto hembras como varones, desde escasos meses de nacidos hasta ya adolescentes. Se ha comprobado que la mayoría de los responsables de estos repugnantes delitos tienen lugar en el mismo núcleo familiar o en el entorno cercano. Padres, padrastros, tíos, amigos de confianza, vecinos figuran involucrados en este tipo de hechos. No es infrecuente que cuando se trate de hembras, estas salgan embarazadas.

Lamentablemente las autoridades tropiezan con la falta de responsabilidad de muchas madres que se niegan a dar curso a las querellas y formalizar la acusación contra los autores, cuando estos pertenecen al ámbito familiar. Prefieren dejar pasar el hecho sin sanción, con el resultado de que en muchos casos el violador, amparado en la impunidad que le otorga esa complicidad, continúa persistiendo en el abuso.

Las razones son variadas como expresa el reportaje que comentamos. Pero la más frecuente es la dependencia económica que ata las madres al victimario. Prefieren callar, pasar por alto la terrible ofensa para no perder la por lo general precaria seguridad que aquel le brinda a cambio de su silencio y sin pensar en el terrible perjuicio que le están ocasionando al hijo o la hija abusados. En otros casos, resultan mal aconsejadas por la propia familia que absurdamente le pide no llevar a prisión al agresor «por tratarse del padre de sus hijos». No faltan tampoco quienes desisten de denunciar el hecho por el temor a ser víctima de una represalia por parte del violador.

Los daños para el menor o el adolescente sometido a estas prácticas aberrantes, por lo general los marcan para toda su vida y resultan un fuerte condicionante de posteriores actitudes antisociales en que incurren. De agredidos y por haberlo sido, pasan a ser agresores.

El delito de violación de menores es tan repugnante, que hace que entre los propios presos por otros delitos, muchos de ellos peligrosos criminales, prevalezca un singular código de honor que los lleva a tratar con extrema rudeza a los autores cuando estos son llevados a prisión. Generalmente los hacen víctimas a su vez de violaciones masivas, los golpean con frecuencia y miran y tratan con desprecio y en ocasiones, han llegado a darles muerte.

Hay que saludar esta innovación introducida por la Justicia que es la Cámara de Gesell. Pero al igual que en el caso de los feminicidios, el principal esfuerzo tiene que ser orientado hacia el campo educativo. El de arraigar en los responsables de la integridad de los menores violados, principalmente las madres, el grave daño moral, emocional, físico y conductual que representa para las infortunadas víctimas el hecho de dejar el delito impune y peor aún, de posibilitar que continúen soportando el brutal atropello de sus desalmados agresores.

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Mario Rivadulla

Martes 10,07,12

LA REFLEXION DE HOY

«El amor es como el fuego. Ven antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro». (El famoso dramaturgo español Jacinto Benavente).

2012-07-11 22:00:40