Por Glenda Arcia *
La Habana, 29 de may, (Prensa Latina) Con varias cuentas pendientes y escenarios nacionales convulsos y diversos, la Unión Europea (UE) se sumerge ahora en un proceso de reestructuración, iniciado por las elecciones de la Eurocámara de finales de mayo.
Celebrados del 23 al 26 de este mes, los comicios tuvieron como principal consecuencia un Parlamento fragmentado, marcado por el fin del bipartidismo, el ascenso de los Liberales y los Verdes y el crecimiento, aunque contenido, de fuerzas euroescépticas.
Según la última actualización de los resultados, el Grupo del Partido Popular Europeo fue el ganador de la cita, pero alcanzó solo el 24 por ciento de los votos, por lo que ocupará 178 asientos, 38 menos que en las elecciones de 2014.
Por su parte, la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas obtuvo el 20,4 por ciento, lo que se traduce en 153 escaños, 32 menos que hace cinco años.
De esta manera, las dos mayores agrupaciones del Parlamento regional registraron un considerable descenso, perdieron la posibilidad de alcanzar la mayoría absoluta uniendo sus fuerzas y se ven obligadas ahora a establecer pactos con políticos de otras corrientes ideológicas.
En opinión de los analistas, los grandes vencedores de las elecciones fueron la Alianza de los Demócratas y Liberales, con 105 puestos (36 más que en 2014), y Los Verdes con 69 (17 más).
Dichos grupos se convierten así en fundamentales para la formación de coaliciones y su ascenso demuestra el descontento de los ciudadanos con la política tradicional, así como la preocupación por temas como el cambio climático y la inactividad de los Gobiernos.
En el quinto lugar se encuentran los Conservadores y Reformistas (63 asientos), seguidos de los euroescépticos de Europa de las Naciones y de las Libertades (58) y de Europa de la Libertad y la Democracia Directa (54).
Por su parte, el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria/Izquierda Verde Nórdica solo obtuvo 38 escaños y el resto fue ocupado por candidatos independientes.
Si bien las fuerzas de ultraderecha y contrarias al proyecto de integración europeo quedaron por debajo de las cifras vaticinadas y no cuentan con la cantidad necesaria para tener un papel determinante en la toma de decisiones, el respaldo alcanzado por ellas continúa siendo preocupante.
Los seguidores de esas concepciones triunfaron en naciones como Hungría, Polonia, Reino Unido, Italia y Francia y amenazan con formar un frente unido, liderado por Matteo Salvini y Marine Le Pen y enfocado en la defensa de posturas extremistas, xenófobas y contrarias a la UE.
La Liga, del italiano Salvini, cuenta ahora con 22 eurodiputados más que en las elecciones precedentes y la Reagrupación Nacional, de la francesa Le Pen, ganó siete y propició la primera derrota en urnas al presidente galo, Emmanuel Macron.
El fracaso de Macron es interpretado como un aviso con vistas a las elecciones generales de 2022 y refleja la crisis de su Gobierno, agudizada tras el desarrollo del movimiento de los chalecos amarillos.
Del otro lado del Canal de la Mancha, el Partido del Brexit, liderado por Nigel Farage, obtuvo el mayor apoyo en Reino Unido (32 por ciento), seguido de los Liberal-demócratas, con 19 puntos porcentuales.
Como consecuencia de la inestabilidad interna y el mal manejo del proceso de separación de la UE, los británicos otorgaron a los conservadores solo 8,7 por ciento, lo cual los ubica en la quinta posición, incluso por debajo de los laboristas (14,8).
Por su parte, Alemania vio sorprendida el crecimiento de Los Verdes, que alcanzaron el 20,5 por ciento de los votos y desplazaron a los socialdemócratas al tercer puesto con 15,8 puntos porcentuales.
Aunque el bloque de la Unión Democristiana y la Unión Socialcristiana obtuvo el 29 por ciento, el descenso de su socio en la gran coalición de Gobierno perjudica la estabilidad de la administración de la canciller federal Angela Merkel, ya de por sí corrompida debido a varias crisis internas.
Mientras, en España el Partido Socialista Obrero Español ganó tres contiendas al convertirse en la fuerza más votada en los comicios municipales, autonómicos y europeos.
Por su parte, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, convocó a elecciones anticipadas, luego de que el derechista Nueva Democracia alcanzara 33 por ciento, nueve puntos más que Syriza.
Un elemento positivo de los comicios fue la participación de alrededor del 51 por ciento de los 427 millones de ciudadanos convocados, el mayor índice registrado en años.
Pasada la cita en las urnas, corresponde ahora el análisis de lo sucedido y el proceso de nominación y selección de los candidatos a ocupar los cargos directivos del bloque.
El 2 de julio, en Estrasburgo, Francia, tendrá lugar el primer pleno del nuevo Parlamento y sus miembros deberán elegir a un presidente y 14 vicepresidentes.
Por su parte, el nombre del líder de la Comisión Europea será anunciado el 15 de ese mes y este deberá pronunciar su primer discurso a mediados de octubre.
Según la periodista especializada en temas europeos María G. Zornoza, la tarea de reestructuración de la cúpula comunitaria es ardua: ‘En 2014 y con un Parlamento mucho menos fracturado fueron necesarios tres meses y tres cumbres para rubricar los consensos y los nombres que han guiado a la UE durante los últimos cinco años’.
La analista considera que ‘la principal lectura que dejan los comicios es la muerte del bipartidismo. Los eurodiputados populares y socialdemócratas ya no suman una mayoría en el pleno que les ha permitido durante 40 años tejer alianzas de gobernanza. En 2019 arranca un nuevo tiempo en el que es necesario otro equilibrio de poderes’.
La nueva presidencia comunitaria hereda innumerables desafíos, entre ellos el Brexit, de cuyo desenlace depende la estructura definitiva de la Eurocámara.
Si finalmente se concreta la salida del Reino Unido de la UE en octubre, el total de miembros de esa instancia disminuirá de 751 a 705 y los asientos que queden libres se redistribuirán más adelante entre los Estados que se incorporen a la alianza y los infrarrepresentados como España, Francia y Países Bajos.
Otros asuntos pendientes son el hallazgo de una solución eficaz y determinante a la crisis migratoria, la lucha contra el ascenso de la ultraderecha, el terrorismo y por la igualdad de género, la protección del medioambiente y otros aspectos relacionados con el complejo escenario mundial, entre ellos, la preservación del pacto nuclear con Irán.
2019-05-29 12:24:48