El Medio de Comunicacion

Opiniones

Ejemplos penosos

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Hoy vamos a hablar de boxeo y pelota, que en este caso son temas que también interesan a la gran mayoría de los dominicanos.

Un viejo y conocido refrán postula que «Dios le da barba a quien no tiene quijada». Parodiándolo en sentido contrario pudiera aplicarse a las carreras deportivas de quien ha sido el mejor y más exitoso boxeador criollo, Joan Guzmán y de aquel otro que en los primeros años de su carrera lucía que iba a romper todos los récords establecidos de bateo, inclusive el liderazgo de jonrones de por vida, Alex Rodríguez.

En ambos casos, el nativo e ídolo de Guachupita y el nacido en los Estados Unidos pero por cuyas venas corre sangre criolla, fueron favorecidos con condiciones naturales excepcionales para la práctica del deporte de los puños y el beisbol respectivamente. Por desgracia, parece que en compensación les dejó sin la parte del cerebro donde se origina el buen juicio.

En el caso de Guzmán, el viernes por tercera vez perdió en la báscula, por exceso de peso, la oportunidad de obtener un tercer campeonato pero sobre todo de volver a los primeros planos del boxeo rentado y tener oportunidad ya en los finales de su carrera, de lograr algunas buenas bolsas adicionales que muy bien le vendrían para afirmar su futuro económico. Difícilmente en lo adelante, encontrará un promotor que se arriesgue a contratarlo en lo que resultaría una aventura incierta y con alto riesgo de pérdida. Increíble esta tenaz persistencia en un grave error que evidencia un notable grado de irresponsabilidad tanto en el boxeador como en sus manejadores.

En cuanto a Alex Rodríguez, su caso es igualmente penoso. En los últimos años ya de su carrera se ha convertido en una lamentable estampa del extraordinario jugador que fue antes y que lo llevó a ser por dos ocasiones el jugador mejor pagado en toda la historia del beisbol.

Con un evidente y acelerado declive en sus condiciones que lo han transformado de superestrella en un jugador promedio, víctima además de varias lesiones que lo han mantenido alejado de los diamantes por largas temporadas, de unos años a esta parte ha ganado más notoriedad por sus aventuras amorosas y escándalos de dopaje que porsus cada vez más escasas hazañas en el terreno de juego.

Cuando se colocó por vez primera el uniforme de los Yanquis de Nueva York, el equipo más emblemático de las Grandes Ligas, sus dueños y jugadores, la prensa y la numerosa fanaticada de la Gran Manzana lo recibieron con todos los honores. Hoy, en cambio, los propietarios del conjunto están ansiosos por salir de él mientras se lamentan de haber hecho el peor y más costoso negocio de su historia al contratarlo por el sueldo más fabulosos que jamás haya recibido un pelotero, la prensa neoyorquina lo hace objeto de las mayores críticas y los inclementes seguidores yanquistas no quieren verlo ni en pintura.

En ambos casos, es un pobre final de dos carreras que surgieron y se desarrollaron en un ámbito luminoso pero cuyas luces se encargaron de apagar ellos mismos con sus frecuentes y graves errores.

Como dominicanos, nos duele de corazón.

teledebate@hotmail.com

2013-07-02 02:42:35