El Medio de Comunicacion

Opiniones

DOS SITUACIONES RECURRENTES

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Entendido que existe una normativa de las propias autoridades educativas mediante la cual se establece la vigencia de los textos escolares por espacio de cuatro años.

¿Qué razón hay entonces para que con el inicio de cada curso escolar los padres de los alumnos tengan que afrontar el sobrecosto de tener que adquirir nuevos textos sin que haya cambiado, al menos de manera apreciable, el contenido de las materias?

La única explicación válida es alimentar lo que a todas luces constituye un lucrativo negocio de muchos cientos, quizás miles de millones de pesos, en perjuicio de la economía de los padres que procuran una educación para sus hijos, en muchos casos mejor que la que tuvieron ellos.

La presidenta de EDUCA, Elena Viyella de Paliza, sostiene que no hay que cambiar los textos todos los años, salvo quizás los de Ciencia e Historia. Pero todos los demás, incluyendo Matemáticas y Lenguaje, las dos asignaturas básicas en que descansa el andamiaje educativo, deben ser los mismos. Aún en el caso de los primeros, agregamos nosotros, las modificaciones del contenido pudieran ser tan poco significativas que bastaría con que el profesor las introdujera en clase o cuando más, imprimirlas en un cuadernillo de muy bajo costo.

La licenciada Viyella de Paliza afirma que en todos los países lo que se hace es reusar los textos, al mismo tiempo que sugiere promover la competencia comercial para disponer de mejor ofertas de impresión de los materiales escolares para que lleguen a los padres a precios más económicos.

Por su parte, desde el ámbito gremial, la ex presidenta de la ADP y tradicional dirigente de ese sector, María Teresa Cabrera, achaca a las autoridades docentes «hacerse los chivos locos» según su gráfica expresión, con el tema recurrente de los libros ya que son ellas las que tienen que decidir cuándo deben cambiarse.

Cabrera acusa a la que califica de una mafia del sector que cada año registra ganancias abultadas con los cambios innecesarios e indebidos de textos, reclamando tanto del Poder Ejecutivo como Legislativo tomar medidas al respecto para frenar un problema que en el inicio de cada curso escolar se convierte en un serio dolor de cabeza y un quebranto económico para muchos padres, sobre todo cuando tienen varios hijos en edad escolar Una situación recurrente a la que el gobierno tiene que ponerle atención y freno, porque forma también parte esencial de la necesaria transformación del sistema educativo nacional.

Pero otra situación también recurrente compromete el comportamiento sobre todo de los padres. Es la reiterada práctica de no enviar sus hijos al colegio el mismo día del inicio del año escolar, si no tomarse un día más como si no fuera suficiente el largo período de vacaciones entre un curso y otro. Y no solo ese día sino también en cada ocasión en que se produce un feriado con lo que cada vez se pierde una jornada adicional de clases.

Esta ocasión no ha marcado diferencia. La ausencia escolar fue notoria. Las aulas ofrecieron en su gran mayoría el triste espectáculo de muchas butacas vacías, a causa de la indiferencia e irresponsabilidad de los padres de los alumnos al no enviarlos a clases. De nada han valido el cuatro por ciento, el interés personal puesto por el propio Presidente de la República en elevar la calidad de la enseñanza, la tanda extendida, la construcción de nuevas aulas y toda la prédica sobre la necesidad de impulsar la docencia en el país como requisito esencial para promover el progreso.

Tanto el cambio innecesario las más de las veces de los textos escolares y su elevado precio como la baja asistencia a clases en el mismo inicio del nuevo año escolar son dos muestras palpables de que promover en el país una educación de calidad es una tarea compleja, que no depende solo de disponer de más recursos, en este caso ese cuatro por ciento de ley puesta en vigencia por vez primera por el Presidente Danilo Medina, si no que contempla otros diversos aspectos que no pueden ignorarse y que será necesario corregir sobre la marcha. Entre estos, recordar a los padres y tutores que ellos tienen que convertirse en cómplices activos de este gran compromiso nacional que es impulsar y elevar la calidad de la educación nacional para que deje de ser causa de vergüenza y se convierta en cambio en motivo de orgullo.

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2013-08-20 21:08:40