El Medio de Comunicacion

Opiniones

DE QUIRINO PAULINO A FIGUEROA AGOSTO

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Cuando ya casi camino de una década, el ex capitán Quirino Paulino fue apresado y extraditado a los Estados Unidos para responder por el envío confeso de unas treinta toneladas de cocaína hacia ese mercado a través de la red que encabezaba, surgieron especulaciones sobre la posibilidad de que, por vía del arreglo a que llegó con el fiscal norteamericano que lleva su expediente, iban a surgir a la luz pública nombres influyentes de uniforme y ropaje civil, de los poderes públicos y de importantes segmentos de la sociedad, como integrantes de la misma, cómplices o apañadores.

Inclusive en un momento determinado, uno de sus abogados dominicanos declaró que Quirino había facilitado al fiscal una lista de al menos treinta nombre conocidos que estarían involucrados en sus operaciones. Fue una época en que se agotaron los tranquilizantes en el mercado nacional.

Pero los medios de comunicación siempre a la expectativa y la opinión pública se quedaron a la espera…y esta se ha prolongado hasta hoy. El ex poderoso capo, convertido ahora en prácticamente un testigo de Estado, continúa tras las rejas en calidad de preso preventivo. Cada vez que se ha señalado la vista de su causa ?y ya son casi cuarenta las ocasiones- el representante de la fiscalía se limita a excusarse alegando que no puede presentar el expediente porque todavía se encuentra en fase de investigación. Difícil de creer, sin embargo, que en todos estos años Quirino no haya sido suficientemente exprimido por los interrogadores para que le quede una sola gota de información por ofrecer.

Ahora, de las cenizas del recuerdo resurge el caso del capo boricua José Figueroa Agosto, conocido en la Isla del Encanto bajo el apodo de «Junior Cápsula», considerado por la DEA como el «Pablo Escobar del Caribe», quien durante una década fue complacido huésped de nuestro país.

Corresponde a su abogado el extraño privilegio de haber desempolvado el caso al ser detenido por las autoridades portorriqueñas bajo gravísimos cargos de complicidad con Figueroa Agosto y de lavado de recursos facilitados por el mismo: cientos de miles de dólares provenientes del narcotráfico con la finalidad de tratar de sobornar jueces y autoridades relacionadas con el expediente contra su cliente.

Desde que Figueroa Agosto, fugado de aquí, decidió extrañamente buscar refugio en su propia tierra donde estaba reclamado y era buscado, pese a lo cual hizo vida a cielo abierto con su amante Sobeia Félix, era de sospechar que algo raro se estaba cocinando. La impresión que da es que ya a esas alturas se había arreglado con las autoridades por lo que su supuesta y pacífica detención tenía todos los visos de un montaje. La conclusión lógica es que había tratado de arreglar su mundo llegando a un arreglo similar al de Quirino: facilitar información sobre su propia red. No fue de extrañar que algunos de sus componentes fueran apresados, sometidos a juicio y condenados a largas penas.

Al mismo tiempo trascendió que había dado instrucciones a su amante aquí, a través del propio abogado al que le atribuyen complicidad con su cliente, para que también hiciese un convenio con la Fiscalía para una sentencia reducida a cambio de información. Así fue que Sobeida se convirtió en testigo de cargo de los demás acusados del juicio efectuado aquí, donde hay la impresión de que no estuvieron todos los que debían estar y que de paso serían los principales involucrados. Mientras tanto, el ex capoera trasladado a una prisión de máxima seguridad en Nueva York para protegerlo de un posible ajuste de cuentas de sus antiguos compinches convertidos ahora en resentidos enemigos.

Y de nuevo surge la misma interrogante que con Quirino. ¿Saldrán al aire todas las complicidades locales que permitieron a Figueroa Agosto libre tránsito y el montaje de una poderosa red de tráfico en territorio dominicano que cada mes enviaba dos embarques mensuales con cientos de kilos de cocaína a Puerto Rico a través del Canal de la Mona?

Con este motivo, el senador banilejo Wilton Guerrero, no ha desaprovechado la oportunidad de afirmar que hay los que califica de «pejes gordos» y generales que han debido caer en manos de la justicia pero que sin embargo se mantienen disfrutando de impunidad.

¿Estarían en esta ocasión las autoridades norteamericanas que expurgan hasta los más recónditos datos que almacena la mente de «Junior Cápsula» en disposición de sacar a la luz pública esas indispensables complicidades locales de alto nivel con que debió haber contado durante la década que operó aquí con toda impunidad?

Lamentablemente, si nos guiamos por el caso de Quirino Paulino, lo más probable es que solo nos enteremos de aquellos casos que a ellos ?los norteamericanos- interese como ocurrió con el ex jefe de operaciones de la DNCD. El resto se lo guardarán para sí, vaya usted a saber por cuáles razones.

En tanto por acá tendremos que resignarnos a que en el camino aparezca una réplica del recién sancionado soldado ?o soldada en lo adelante- Manning, dispuesto a develar información clasificada, con la esperanza de que dentro de ella aparezca la que nos quedamos esperando.

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2013-08-30 05:35:40