EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
Hay un sector de la población para cuyos integrantes esta Navidad va a resultar especial e inolvidable. Es el que integran los maestros jubilados que por largos años estuvieron prestando servicios al Estado Dominicano y al final de su existencia productiva vieron pobremente compensados su largo historial de trabajo con pensiones miseriosas, muchas de ellas equivalentes a la escala inferior del sueldo mínimo.
Como bien reconoció el Presidente Danilo Medina, cuando hizo el anuncio previo del decreto oficial, los chelitos recibidos por estos en su mayoría envejecientes, muchos necesitados de cuidados especiales, no han dado ni para pagar los medicamentos requeridos por enfermedades o el solo desgaste propio de la edad.
Gesto por consiguiente de la más elemental justicia, la disposición ya oficial de aumentar sus pensiones a quince mil pesos mensuales dada a conocer durante un acto en el Palacio Nacional encabezado por el mandatario y el Ministro de Educación, Carlos Amarante Baret. Para no pocos, esto triplicará lo que reciben al presente; para otros, representará un incremento no inferior al cincuenta por ciento sobre sus pensiones La erogación para el erario será elevada si tomamos en cuenta que serán miles los beneficiados. Es, sin embargo, un gasto social de esencia profundamente humanitaria.
El Ministro Amarante reveló que al presente la dependencia que regentea cuenta con 8 mil 959 servidores pensionados y jubilados que devengan un monto inferior a 15 mil pesos. De ellos, 3 mil 503, que representan el 39.8 por ciento del total, reciben apenas 5 mil 117 pesos mensuales. Otros 2 mil 719, que equivalen al 30.3 por ciento devengan entre 5 mil 118 y 10 mil pesos mensuales. Para ambos grupos, el reajuste de pensiones reportará una mejoría significativa en su calidad de vida. La aplicación de esta medida comportará para el Estado un desembolso de mil setenta y cuatro millones de pesos, a través de Educación, entre los meses que entrará en vigencia del presente y los doce meses del próximo año.
Muchos de los favorecidos ahora con este incremento han venido arrastrando por largos años una existencia precaria, colmada de penurias y carestías, esperando por el acto de justicia que si bien demorado en una gran cantidad de casos, constituye no solo una mejoría en sus condiciones materiales de vida sino que también envuelve una especie de reparación moral después de un prolongado período de olvido y marginación.
Durante la campaña que lo llevó al poder, el Presidente Medina utilizó como parte de su slogan la promesa de «hacer lo que nunca se ha hecho». Lo ha venido cumpliendo, inclusive más allá de lo que cabía esperar dentro de las particulares dificultades y limitaciones con que ha tenido que desenvolverse desde que asumió el poder.
Este gesto a favor de los pensionados valida esa promesa y lo enaltece en grado sumo. Porque el mismo se inscribe en el terreno de lo que nunca antes se había hecho, donde todavía queda mucho por hacer, mucha injusticia por reparar y mucha necesidad que satisfacer.
Con acciones como la que comentamos a nadie debe extrañar por tanto, los elevados índices de popularidad que de manera consistente ha venido disfrutando el Presidente Medina y que en la última encuesta de Latinobarómetro lo coloca por encima de todos los demás mandatarios de este lado del Continente.
A ellos sumará en esta Navidad, a no dudarlo, miles de bendiciones de los beneficiados por este decreto que es todo un acto de elemental justicia.
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2013-12-06 22:09:30