Siendo presidente de INDOTEL el actual senador por la provincia Espaillat, José Rafael Vargas, sugirió que se desmontase de manera progresiva el impuesto suntuario que sobrecarga la tarifa telefónica. En vez de eso, el pasado paquete fiscal incluyó un aumento del gravamen encareciendo aún más ese vital servicio. Como si fuese poco, ahora un imaginativo pero poco prudente y visionario legislador ha planteado financiar el proyecto de la línea 911 con otro impuesto más de 20 pesos por cada teléfono.
Nuestro país goza justa fama de ser uno de los mejor comunicados telefónicamente en todo el Continente. La densidad supera la cantidad de los habitantes. Es raro encontrar un ciudadano por modesta que sea su condición que no ande con su celular a cuestas. Y de igual modo, cada vez más extraño, hallar un hogar que no disponga de comunicación telefónica.
El sector de las telecomunicaciones ha sido uno de los de mayor crecimiento económico en los últimos años, con inversiones de muchos cientos de millones de dólares que han ingresado al torrente de la economía y fortalecido la disponibilidad en divisas. Lejanos los días en que la desaparecida CODETEL era la única empresa prestadora del servicio, cuya expansión se vio frenada por la congelación de las tarifas.
Fue a partir del surgimiento de TRICOM que se dio paso a la competencia en el mercado telefónico. La tarifa telefónica fue liberada de la camisa de fuerza que impedía el crecimiento del sector. El resultado ha sido el incremento espectacular de todos estos años con una gran cantidad de empresas, desde la mayor CLARO hasta la que le sigue, ORANGE, que ofrecen las más variadas ofertas y planes a beneficio de los usuarios cubriendo la casi totalidad de la geografía nacional. INDOTEL, por su parte, tomó la responsabilidad de expandir las líneas hacia aquellos sitios más remotos que carecían de atractivo para las empresas comerciales.
Adicionalmente, las compañías telefónicas han creado miles de empleos directos bien remunerados para técnicos y obreros calificados dominicanos y una cantidad mayor de puestos de trabajo indirectos; capacitado personal nativo en el extranjero y beneficiado el comercio nacional con la adquisición de bienes y servicios.
Un sector dotado de ese dinamismo, con empresas calificadas en continuo crecimiento, merece apoyo y sus millones de usuarios facilidades y estímulos más que sanciones fiscales, que es en definitiva a lo que equivaldría el nuevo impuesto propuesto con tanta ligereza y falta de visión para financiar un costoso proyecto de cincuenta millones de dólares como se estima habría que invertir en la instalación del sistema «911». Este es de muy dudoso beneficio si tomamos en cuenta que su efectividad dependería de la respuesta rápida a las llamadas de auxilio que se recibirían a través del mismo, que dudamos puedan ofrecer las autoridades carentes de los medios requeridos para ello.
Peca además la propuesta de falta del sentido de oportunidad, cuando se plantea en momentos en que todavía la ciudadanía está comenzando a asimilar los efectos que sobre la economía popular y la general, representa el obligado paquete fiscal que el propio Presidente Medina calificó de «trago amargo». Y más aún, cuando el gobierno ha tenido que apretarse el cinto y convocar a la austeridad de sus funcionarios.
El planteamiento por consiguiente, es imprudente, impolítico, antieconómico e inoportuno. Eso aparte de que si seguimos sobrecargando el costo de las comunicaciones telefónicas quizá llegará el día en que nos veamos obligados a buscar como opción apelar al viejo sistema de los indios de comunicarnos por señales de humo…Esto, naturalmente, si no se le ocurre ponerle también un impuesto a este creativo legislador. Que en ese Congreso, donde hay legisladores talentosos, pululan también los improvisados que al parecer hablan sin pensar y llegan a proponer verdaderos dislates.
EL TIRO RPIDO
Mario Rivadulla
Enero 16, 2013
CON SEÑALES DE HUMO
teledebate@hotmail.com
2013-01-18 03:11:22