La asamblea nacional del PRSC para la reforma de los estatutos de la organización, contrario a lo que mucha gente creía y por lo que apostaban algunos, se desarrolló sin incidentes y en un ambiente de unidad. Eso sí, pero me cuentan que tal cosa fue el resultado de un intenso trabajo de lobbismo interno a cargo de reformistas de aquellos que les duele su partido, que creen que debe levantarse y mantenerse el legado del presidente Joaquín Balaguer y que confían aún en las potenciales de la agrupación. Además, el mensaje de unidad enviado por las principales figuras del PRSC al país, pero a la comunidad política-partidarista en particular, es mucho más o tan importante como el éxito mismo del evento partidario: Primero, que hablando la gente se entiende; y segundo, que cuando se quiere se puede. Ojalá otras organizaciones del sistema partidarista trillaran ese mismo camino. Mientras tanto, los que apostaban a la división del PRSC, a los incidentes en la asamblea, se han quedado con la cara larga…
Hasta las 2
Las negociaciones para la búsqueda de una salida de consenso a la confrontación que se veía venir encima de la asamblea reformista comenzaron desde principios del fin de semana, tomaron calor y cuerpo a partir de la caída de la tarde del sábado y concluyeron cerca de las 2 de la madrugada de este domingo, luego de varios «conversaos» en la habitación 711 del mismo hotel donde horas más tarde concluyó el evento con un mensaje unitario, pese a que había hasta quienes tenían sus «fuerzas de choque», bien entrenadas en esos quehaceres, para buscar hacer valer «como fuera» sus posiciones, pero se impuso la prudencia y el comedimiento. Llamó la atención la ovación con que fue recibido a su ingreso a la asamblea el ex senador Tony Rivera, quien estaba alejado del reformismo. Era tal la camaradería aparente entre los dirigentes que habían exhibido posiciones enfrentadas públicamente que un memo me llamó con la asamblea en sus buenas y me dijo «quién los ve los compra…»
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2013-12-09 03:13:37