Mario Rivadulla
Decir que viene el Fondo Monetario Internacional es como decir que llega el mismísimo diablo. Sobre el organismo se ha creado una atmósfera y proyectado una negativa imagen de imposición y hasta intervencionismo. Lo cierto es, sin embargo, que el Fondo no acude por sí mismo a ningún país. Son los propios países en difícil situación fiscal y financiera los que reclaman su presencia y su ayuda.
El Fondo es un organismo de corrección, no de beneficencia. Trabaja con aportes que recibe para ir precisamente en socorro de economías en dificultades que no pueden resolverlas por sí solas. Pero tiene que dar cuenta del destino de esa ayuda y velar porque cumpla sus objetivos estabilizadores. El organismo y su personal tienen un carácter y funciones exclusivamente técnicos. No trabaja con emociones, sino con números. No toma en cuenta consecuencias sociales o políticas, que es tarea de los gobiernos con los que negocia, sino con la fría matemática de la realidad. Facilita recursos…pero con garantías para justificar los desembolsos ante sus aportantes. No impone… pero condiciona. Es su papel y como tal debemos entenderlo.
Durante la pasada campaña electoral, el Presidente Danilo Medina adelantó su propósito de acudir al Fondo, aunque no para un nuevo acuerdo stand-by como los firmados por su antecesor y compañero de militancia, Leonel Fernández, sino con un alcance limitado y bajo la modalidad de un ejercicio de monitoreo.
¿Sigue siendo ese el modelo que se está discutiendo ahora mismo con los enviados del Fondo? O ¿la negociación es de mucha mayor envergadura ante el monto del déficit fiscal y de la deuda acumulada en el sector eléctrico, del que ni el hoy mandatario ni sus asesores económicos tuvieran cabal conocimiento antes de asumir el poder?
Ante los números que se han venido divulgando del uno y de la otra en días previos a la llegada de los comisionados del Fondo, no luce aventurado inclinarse por lo último. De ser así, esto supondrá con casi absoluta certeza que el organismo internacional planteará la necesidad de que el gobierno adopte medidas muy severas para corregir ambas situaciones que, acumuladas en el tiempo, se hacen cada vez más insostenibles.
Por lo pronto ya se ha filtrado en la prensa y no creemos que sea accidental ni por gusto, que ante la inexistencia de otras posibles opciones un tanto milagrosas, será necesario soportar mayores cargas fiscales y un reajuste de la tarifa eléctrica ante la persistente realidad deficitaria del sector y la imposibilidad de seguir financiando el mismo con el oneroso subsidio, que en los últimos cinco o seis años se ha tragado más de cinco mil millones de dólares. Un dinero sin retorno que ha sido prácticamente como botado al mar para pagar una energía en general costosa, consecuencia en gran parte del gravoso Acuerdo de Madrid tanto como el fraude y robo de la misma.
Por más que no nos guste, la realidad de la que no podemos evadirnos es que a falta de varitas mágicas, las medidas de aplicación serán necesariamente de corte muy enérgico e implicarán fuertes sacrificios. Vendrán más y mayores impuestos, eliminación de exenciones e incentivos que carezcan de justificación y retorno y, lógicamente un criterio de austeridad en el gasto público…pero también en el tren de vida privado. Y ojo y atención: en modo alguno culpa del Fondo, que se limita a hacer su trabajo, sino de nosotros mismos que hemos estado viviendo y derrochando por encima de nuestras posibilidades.
Frente a esta situación cabe desearle habilidad, tenacidad y luces a nuestros negociadores como lo han demostrado hasta ahora en sus relaciones con el Fondo para ver cómo salimos lo mejor librados de este trance para que al menos la purga de higuereta pueda venir acompañada de un toque de miel para disimular su desagradable sabor. Y reclamar que el sacrificio vaya en proporción a la condición económica de cada quien. Más claro: que más aporten los que más tienen y pueden.
Crucemos los dedos y volvamos la vista una vez más hacia la Virgen de La Altagracia, invocando su generosa ayuda para poder salir de tan difícil trance con la menor cantidad posible de magulladuras.
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EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
12,09,12
CADA NOCHE, a las 8 en punto, de lunes a viernes, TELEDEBATE llega a todo el país a través del Canal 23, Telefuturo, con Mario Rivadulla, Dilenia Cruz, Ramón Reyes y Joaquín Ascención.
2012-09-14 03:50:39