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Apoyar al PLD y a Danilo Medina

POSICIÓN DEL MIU ANTE LAS ELECCIONES DEL 2012

Las condiciones que se reseñan más adelante sobre la coyuntura política del país, explican las razones por las que el MIU ha decidido adoptar la posición de apoyar la postulación de Danilo Medina a la Presidencia y sugerir a Margarita Cedeño de Fernández para la vicepresidencia, así como la continuidad del Bloque Progresista con el apoyo de los aliados históricos y de nuevos sectores sociales y políticos, con una actualización de su plataforma programática, adecuándola al camino que corresponde a los nuevos tiempos]

El presidente Leonel Fernández declinó los pedidos de diversos sectores para realizar un nuevo esfuerzo reeleccionista en las elecciones del 2012, argumentando variadas consideraciones históricas y coyunturales que en definitiva nos refieren al nuevo marco constitucional vigente, que prohíbe la reelección consecutiva.

Una consecuencia evidente de esa decisión esperada es que se ha iniciado el fin del proceso de alianza política que se tejió alrededor de sus últimas candidaturas, conocido como el Bloque Progresista.

Desde antes de su discurso, la mayoría de las organizaciones que integran esa peculiar coalición electoral y gubernamental habían anunciado que ante una decisión presidencial de esa naturaleza se dispondrían a recorrer caminos propios, independientes, y luego del anuncio han actuado en ese sentido.

Nosotros, en el Movimiento Izquierda Unida, tenemos nuestra propia evaluación del proceso que condujo al nacimiento del Bloque Progresista, sobre los resultados a la vista de su gestión gubernamental, y las conclusiones de las que extraemos elementos para darle seguimiento en las nuevas condiciones.

ANTECEDENTES

Salvar al país de la crisis

Desde mediados del 2002 se desató en República Dominicana una terrible crisis bancaria, que sacó del escenario a varios grandes bancos con demostradas malas prácticas y fraudes, en los que se encontraban involucradas casi todas las grandes figuras de la sociedad y del Estado.

Esa crisis bancaria provocó en el 2003 una profunda recesión económica, que se tradujo en un decrecimiento de 16 por ciento de la economía, y degeneró en una crisis social que en un solo año condujo a la pobreza, o a la pobreza extrema, a casi un tercio de toda la población.

En el inicio del proceso electoral de 2004 la nación dominicana respiraba con dificultad, luego de los dos años de estancamiento y decrecimiento a que la condujo la dirección errática y corrupta del Partido Revolucionario Dominicano, encabezada, como ahora, por el ing. Hipólito Mejía.

Ante esa situación se planteó con diáfana claridad la necesidad de crear un gran movimiento nacional contra esa calamidad, que además intentaba reelegirse, recurriendo a un uso masivo de los recursos públicos y de los resortes del Estado.

Para el Movimiento Izquierda Unida, la participación en una coalición plurideológica y pluripartidista para derrotar el continuismo del régimen de oprobio de Hipólito Mejía se convirtió en un eje político. Estaba en juego la salud de la nación y ante ello nos nucleamos alrededor de la candidatura de Leonel Fernández, en cuya Presidencia anterior (1996-2000) habíamos compartido apoyo, responsabilidades y logros.

La necesidad de rescatar al país de la hecatombe producida por Hipólito Mejía, que intentaba continuar en el poder, nos obligó al sacrificio de nuestras estrategias de desarrollo particular y a asumir una unidad diversa y plural que se erigiera en un valladar en contra de esa posibilidad.

Además, el MIU, que desde su nacimiento se propuso la estrategia de construcción de frentes políticos y sociales para el avance de sus objetivos progresistas, revolucionarios e internacionalistas, comprendió que esa era una oportunidad de sacar a República Dominicana del inmovilismo y hasta del retroceso en el terreno diplomático, sobre todo en la delicada coyuntura regional e internacional en que nos desenvolvíamos. Debe recordarse que el gobierno de Hipólito Mejía apoyó con tropas militares la guerra en Iraq y ordenó votar en la ONU a favor de la condena a Cuba, en un hecho sin precedentes en la historia de la diplomacia dominicana.

En la coyuntura electoral de 2004 estaba en marcha un intento de convertir a República Dominicana en un ?Caballo de Troya? en contra del gobierno del presidente Hugo Chávez, en un colaborador permanente de las aventuras guerreristas de la administración Bush y sus aliados que no asimilan en pleno siglo XXI la autodeterminación de los pueblos, y que intentaban hacer de nuestro país un ariete ultraconservador contra los avances progresistas en otros países de América Latina.

Nuestra responsabilidad solidaria con la revolución bolivariana, y nuestro interés de que la República Dominicana se siguiera beneficiando de su desinteresada e incondicional cooperación progresista, nos convenció de que debíamos hacer todos los sacrificios necesarios para sacar del gobierno a la camarilla perredista que lo utilizaba en su servicio, y para ello nos unimos al Partido de la Liberación Dominicana y a los demás partidos que coincidían en ese objetivo para integrar una amplia alianza de sectores progresistas, conservadores y centristas que se aglutinó alrededor del nombre del Bloque Progresista.

EVALUACIÓN DEL BLOQUE PROGRESISTA

Principales logros de los gobiernos del BP

La experiencia de los dos últimos gobiernos de Leonel Fernández, del PLD y del Bloque Progresista ha sido más que satisfactoria, puesto que nuestro país ha podido recuperar la estabilidad, crecer sustancialmente y elevar su confianza en el futuro, durante un período en que el mundo ha vivido crisis sucesivas que nos han afectado.

Estos avances han sido sustanciosos y relevantes en numerosos campos y sectores:

ESTABILIDAD Y CRECIMIENTO: Más allá de los estados de ánimo coyunturales, nuestra nación vibra y deja oír y sentir sus potencialidades de desarrollo, elevando su nivel de confianza en un momento en que muchos pueblos se debaten en medio de la disgregación económica y financiera. Tras vencer la crisis, el gobierno del PLD y el Bloque Progresista ha logrado que el país recupere su ritmo de crecimiento económico hasta el punto de haber casi triplicado su Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos seis años, pasando de 19 mil millones de dólares a más de 56 mil.

REDUCCION DE LA POBREZA: El crecimiento económico recuperado ha mitigado considerablemente la economía popular, logrando sacar de la pobreza extrema a amplias capas de la población, que han podido beneficiarse de la reducción del desempleo, y se refleja también en la ampliación de las capas medias, aunque todavía no se expresa suficientemente en la desaparición de la pobreza absoluta, en una vigencia plena de la justicia social y una adecuada redistribución de la riqueza.

DESARROLLO INSTITUCIONAL: La nueva Constitución que rige el país desde el 26 de enero de este año, establece amplias garantías fundamentales para la vigencia de un Estado de Derecho, reconoce por primera vez los derechos ecológicos y medioambientales y nos coloca en condiciones de seguir avanzando en este terreno fundamental. Además, la gestión del Bloque Progresista aportó evidentes avances en la modernización y eficiencia de la mayoría de los servicios públicos.

POLITICA EXTERIOR: El país dominicano es hoy un interlocutor válido del debate internacional, captando un considerable apoyo de la cooperación global, convirtiéndose en un aliado frecuente de la nueva corriente progresista predominante en América Latina, y colocándose en el vórtice de la acción solidaria con la vecina nación haitiana en la lucha por captar la indispensable cooperación mundial, luego de la catástrofe del terremoto del 12 de enero de 2010.

SEGURIDAD Y JUSTICIA: La fuerte tendencia al crecimiento de la criminalidad, tan evidente en los últimos años del pasado régimen, expresada en la penetración del narcotráfico en las instituciones del Estado corrompiendo gran parte de los estamentos de seguridad pública, ha sido contenida mediante una enérgica acción policial mientras se refuerzan las garantías procesales y la institucionalidad del Ministerio Público para darle continuidad a la reforma del Poder Judicial. No dejamos de reconocer que esta es una amenaza que se renueva permanentemente.

SEGURIDAD SOCIAL: La entrada en vigencia del nuevo sistema de Seguridad Social ha generalizado el acceso a servicios de salud de primer nivel para la mayoría de los trabajadores y empleados, llegando a casi tres millones de personas beneficiadas. Al mismo tiempo, se ha restaurado gran parte de la estructura de atención y prevención en salud pública, permitiendo a la nación afrontar, con relativamente pocos daños, calamidades como la fiebre porcina A H1N1, el cólera y el dengue, aunque persisten vulnerabilidades fundamentales que pueden golpearnos en caso de catástrofes naturales y por otras causas.

Estabilizada la nación y reconocida la potencialidad de crecimiento y desarrollo del país, como resultado de la exitosa gestión de los pasados períodos presidenciales, podemos plantearnos ahora la tarea compartida por muchos de redistribuir la riqueza y asegurar el futuro de un desarrollo sostenible, proyectando la educación como base para la integración competitiva del país en la economía global.

EL PROCESO ELECTORAL DEL 2012:

En los últimos tiempos, de cara a las elecciones presidenciales del 2012, han tenido lugar algunos acontecimientos nacionales que obligan a una reflexión política dentro de nuestro Movimiento, con el objetivo de adoptar una posición definida ante estos y otros que tendrán lugar en los próximos meses.

Se trata de definir la posición electoral del MIU, y a qué partido y líderes políticos otorgará su apoyo y el voto de sus miembros en las elecciones presidenciales del 2012. Esta decisión no puede adoptarse sin un detenido análisis previo, desde coordenadas político-ideológicas, que parta de reconocer la realidad, la correlación de fuerzas y los principios que sustentamos.

El país atraviesa una crisis marcada por el desgaste del sistema de partidos tradicionales, de la forma de hacer política y gobernar, basada en elementos clientelares, frecuentemente carentes de principios ideológicos y programas políticos definidos.

Ante los numerosos casos y denuncias de corrupción, escándalos y pérdida de prestigio y liderazgo, que ciertos medios y personalidades amplifican sin análisis profundos de sus causas y efectos, una porción importante del pueblo dominicano ha ido siendo ganada por el escepticismo y el rechazo a la política. Se olvida que no hay ninguna forma capaz de reformar a la política y ponerla al servicio de sus verdaderos objetivos, que no sea participando en ella e intentando adecentarla desde dentro.

A esta crisis se agrega la crisis económica global que afecta los precios de los alimentos, los combustibles y el costo general de la vida, acentuando la crisis ecológica y repercutiendo en el aumento del desempleo y la incertidumbre ante el futuro, y en el deterioro de los servicios públicos, especialmente, la salud, la vivienda y la educación.

En medio de esta realidad, se incrementan los casos de corrupción, la criminalidad e inseguridad ciudadana, la violación de las leyes y el incremento del narcotráfico, con su secuela de crímenes y violencia. La crisis no solo es económica y política, sino también moral.

Precisamente ante estos retos y desafíos, es cuando más se tendría que apelar a la unidad nacional y poner en práctica medidas de real impacto, pero lo que la sociedad está presenciando es la lucha sorda por el poder y las prebendas que protagonizan algunas fuerzas políticas y la pérdida de prestigio de muchos funcionarios públicos y de grupos empresariales, y también de las propias instituciones públicas y privadas, lo cual repercute negativamente en el logro de la unidad nacional y en el debilitamiento del Estado, sin lo cual no se podrá salir de la crisis (siempre y cuando el Estado asuma una política de interés nacional).

El debilitamiento de la imagen y proyección convincente de los principales partidos políticos, la carencia de liderazgo real y el debilitamiento del Bloque Progresista, afectado por la tendencia a efectuar pactos sin estar sustentados en una plataforma política-programática, y a reducir la labor política a lo meramente electoral o clientelar, dejan a una parte de la izquierda en una posición de desventaja e incapacidad para liderar la lucha desde una posición propia e independiente. A ello ha de sumarse la casi nula acción sindical y estudiantil, de organizaciones obreras y campesinas con peso real en la política nacional, y el cerco ideológico, político y clasista que los partidos y fuerzas conservadoras han mantenido por años alrededor de todo proyecto alternativo para controlarlo o destruirlo. La mayoría de la izquierda no posee órganos propios y eficaces de difusión, por lo que sus mensajes han de aceptar la mediatización y la relativización que de sus ideas y objetivos hacen los grandes medios nacionales.

El anuncio de que el Presidente Leonel Fernández no se presentará a la reelección, el fracaso de la corriente de Miguel Vargas en las elecciones internas del PRD, la consecuente victoria de Hipólito Mejía y su designación como candidato de ese partido para el 2012, junto a la participación de varios candidatos en las elecciones internas del PLD, (aunque se perfila a Danilo Medina con más posibilidades, sobretodo luego de la renuncia a la candidatura de Margarita Cedeño) son hechos que han sido tomados en cuenta para la adopción de la postura del MIU. A ello debe agregarse la fragmentación acelerada de los polos de poder bipartidistas y de las organizaciones que formaron parte de sus alianzas, varias de las cuales ya han declarado sus intenciones de participar de forma independiente en las próximas elecciones.

Este reacomodo de fuerzas y los cambios experimentados por la población, sus expectativas y sus actitudes ante los asuntos públicos, y la política en general, aconsejan la adopción de una posición inequívoca y clara por parte del MIU, la cual no sólo servirá para ubicarnos en el panorama político nacional de cara a las elecciones, sino como primer paso del ineludible proceso de fortalecimiento y expansión, de profundización político-ideológica, y de funcionamiento que iniciaremos próximamente en nuestra organización.

EL MIU ANTE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 2012

Aún cuando el Movimiento Izquierda Unida, MIU, forma parte del bloque aliado al PLD y del gobierno de Leonel Fernández, no hemos dejado de señalar críticamente lo que, desde nuestra perspectiva y principios no ha ayudado al logro de los objetivos propuestos. No obstante, desde su perspectiva de análisis, y con todas sus deficiencias, hoy por hoy, no existe ninguna otra fuerza política, en el panorama nacional, que mejor pueda encarnar en la práctica, con posibilidades reales de victoria en el 2012, las metas por las que el MIU lucha y ha luchado. El MIU, aún en las condiciones más adversas, se ha esforzado porque el gobierno cumpla con los objetivos propuestos por el Bloque Progresista.

Desde esta constatación, adoptamos la decisión estratégica de MANTENER EL APOYO Y LA ALIANZA CON EL PLD DE CARA A LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 2012. Nuestro apoyo se expresará directamente llamando a nuestros miembros y simpatizantes a votar por el PLD, tal y como lo hemos hecho desde que iniciamos esta alianza en 1993.

Podemos seguir adelante con el PLD

La decisión del presidente Leonel Fernández, de no intentar otra reelección consecutiva, también ha dejado abierta las puertas a una amplia competencia de relevo a lo interno del Partido de la Liberación Dominicana, que en un momento incluyó la posibilidad de participación de Margarita Cedeño de Fernández.

Nuestra organización considera que hay tareas y metas particulares que pueden permitirnos seguir juntos y adelante con el Partido de la Liberación Dominicana, pero que para ello el PLD y sus aliados deben comprender la compleja y excepcional coyuntura electoral que afrontaremos, por lo que debemos mantener el respaldo de sectores de votantes como las mujeres y los jóvenes que han ocupado el centro de su base electoral.

Además, la continuidad de una coalición progresista que cuente con el apoyo de los aliados históricos y atraiga los nuevos sectores sociales y políticos, implica la actualización de su plataforma programática, para colocarse en el camino de expresar la nueva diversidad política que nos reclaman los nuevos tiempos.

En correspondencia con esos criterios creemos que se debe reconocer la existencia en el PLD de un liderazgo alterno en el Lic. Danilo Medina, por lo que la natural competencia de relevo se debe limitar reduciendo progresivamente el número excesivo de contendientes por la candidatura presidencial por medio de encuestas u otros mecanismos, como una forma de elevar la autoridad nacional de los que sigan en la confrontación.

También consideramos que se debe reservar, desde esta etapa, la candidatura vicepresidencial para una mujer, como Margarita Cedeño, o para otras personalidades que representen, realmente, a los sectores aliados.

UN NUEVO FRENTE PROGRESISTA?

En definitiva, sostenemos que sólo con la reconstrucción del Bloque Progresista podremos colocarnos en un camino de victoria y la profundización de los cambios que debemos proponernos para esta nueva etapa.

El MIU considera que entre los candidatos internos del PLD, de acuerdo a la mayoría de las encuestas internas y externas, el que cuenta con mayores posibilidades de triunfo, con la mayor experiencia política y con el mayor respaldo popular es Danilo Medina, por lo que apoyamos su postulación por considerarla la más acertada para enfrentar la competencia del PRD y otras fuerzas.

Reiteramos, además, que la formula electoral del PLD debe incluir, como candidata a la Vicepresidencia y compañera de boleta de Danilo Medina, a la compañera Margarita Cedeño de Fernández.

El presente análisis y la posición adoptada por el MIU en esta coyuntura podrá estar sujeta a variación, en dependencia de la marcha de los asuntos políticos del país, y de otras variables futuras, pero en las condiciones actuales consideramos que son las más cercanas a la realidad, y a los objetivos por los que luchamos.

El MIU no renuncia a sus metas propias y por ellas seguirá luchando, en primer lugar, divulgando nuestra posición ante la opinión pública nacional e internacional, y trabajando por su propio fortalecimiento interno. También, trabajando por el fortalecimiento y la consolidación del Bloque Progresista.

Santo Domingo, 24 de mayo del 2011

2011-06-10 20:10:29