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Ajuste económico en 2011 divide a gobierno de Brasil


RIO DE JANEIRO, 12 dic (Xinhua) — El ministro de Hacienda, Guido Mantega, ratificado en su cargo por la presidenta electa Dilma Rousseff, anunció esta semana fuertes cortes presupuestales para asegurar el equilibrio de las cuentas del próximo año.

Ante la perspectiva de que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sea menor que en 2010 (cuando se estima que crecerá entre 7,5 y 8 por ciento), situándose en torno del 5 por ciento, y la recaudación fiscal disminuya, el gobierno decidió poner en práctica un ajuste severo.

?Nuestro desafío hoy es mantener el crecimiento económico sustentable. Para que eso ocurra, 2011 será un año de ajustamiento económico?, dijo Mantega.

El ministro explicó que, así como en 2009/2010, debido a la crisis, fue necesario aumentar la participación del Estado en la economía, aumentando los gastos, ahora será necesario volver a reducirla, disminuyéndolos.

Para eso, Mantega anunció la reducción de los gastos ya previstos y la intención de impedir la creación de otros nuevos, como los proyectos en trámite legislativo que representan 27.000 millones de dólares.

Además, la meta de superávit primario (el ?ahorro? que el gobierno hace para pagar los intereses de la deuda) será reducida de 3,3 por ciento de 2010 a 3 por ciento del PIB el año próximo.

Los cortes afectarán a todos los ministerios ? sin excepción?, y se extenderán a todos los programas del gobierno, con la excepción de ?Bolsa Familia?, la distribución de recursos a familias por debajo del umbral de pobreza.

El propio PAC-2 (segunda etapa del Programa de Aceleración del Crecimiento), «niña de los ojos» del gobierno, será sometido a cortes, después de haber crecido considerablemente.

Mientras en 2010 el programa recibió recursos presupuestales (no siempre ejecutados) de 19.000 millones de dólares, la previsión presupuestal para 2011 era de 25.600 millones.

En este caso, dijo Mantega, los proyectos menos avanzados serán postergados, para que no sea necesario reducir recursos destinados a los proyectos que están terminando este año o terminarán en los próximos.

Pero el ministro pasó por alto un detalle: por lo menos hasta el 1 de enero, fecha de la transmisión del mando, él tiene dos ?patrones?: Dilma Rousseff como presidenta electa y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien termina su mandato hasta el fin de diciembre.

La reacción del actual presidente no se hizo esperar. Al día siguiente del anuncio de Mantega, Lula manifestó en público su ?certeza absoluta? de que los programas que integran el PAC no sufrirían cortes de recursos.

«?Están viendo mi fisonomía? ?Les parece que tengo aspecto de que será cortado algún centavo del PAC?Ustedes creen que mi semblante está diciendo que (el programa) va a sufrir cortes?», vociferó el presidente.

?No creo que tengamos necesidad de cortar un centavo del PAC. Si se tiene que cambiar algo, se cortarán gastos de costeo (mantenimiento de la máquina pública) y no en obras de infraestructura?, insistió Lula en Río de Janeiro.

El presidente aprovechó para enviar un mensaje explícito a la presidenta electa: ?Yo conozco a Dilma y sé el cariño que tiene por las cosas del PAC y el cariño con que tratará las cosas del PAC?. Mantega tuvo que divulgar una nota, ese mismo día, en la cual declaraba que el presidente ?tiene razón cuando dice que el objetivo de los cortes es aumentar las inversiones en infraestructura?.

El episodio sirvió para poner de relieve varios aspectos de la actual situación política.

Uno de ellos, la confesada dificultad del presidente Lula de desprenderse de su calidad de gobernante y, sobre todo, de mentor del próximo gobierno, lo que se ha reflejado en la formación del nuevo ministerio, prácticamente una repetición del anterior.

Otro aspecto es la peculiar situación de la presidenta electa que, sin tener vuelo político propio, fue ?designada? candidata presidencial por Lula, que al principio encontró resistencias en su propio partido.

Rousseff tendrá que poner en juego dosis muy altas de flexibilidad política, lo que no es su característica más fuerte, para convivir con el presidente que dejará el gobierno consagrado por el apoyo popular del 83 por ciento de la población.

Además, Lula ha dejado entrever indicios de que podrá volver a ser candidato en 2014, cuando Rousseff podría ser candidata a la reelección.

2010-12-12 16:57:25