El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Vamos al diálogo

Por Manuel Hernández Villeta

En este momento de la historia dominicana, es imposible gobernar sin diálogo y sin concertación. Los líderes políticos deben comprender que ya pasó la época de la tea incendiaria, y que se debe ir a la mesa de conversaciones.

Los núcleos sociales levantiscos, como los choferes, y grupos sindicales diversos, poco han conseguido con ese tremendismo, salvo prebendas que laceran la dignidad y el decoro.

Están tambien los sectores de de altos ideales, que quieren hacer la revolución, pero que con la correlación de fuerzas de hoy, tienen que dejar «los hierros» guardados y ponerse a dialogar.

No abogamos por un diálogo de un solo lado, como se ha dado mucho en la historia dominicana, ni tampoco de ir a conversar para conseguir empleos, que es la concertación de los oportunistas.

El país necesita que todos los sectores sociales lleven sus sugerencias a las autoridades, para buscarles soluciones conjuntas, para bienestar de toda la comunidad.

Tiene que haber un diálogo y consenso con el sector empresarial, que se ha olvidado del lado social del capital, y únicamente busca atesorar más riquezas.

El empresario es el patrón del obrero, pero sobre la marcha sé olvida y en ocasiones le da un trato vejatorio, infrahumano, sin reconocerle ninguno de sus derechos.

Tiene que darse ese diálogo entre los patronos y los obreros, pero no por intermedio de centrales sindicales desacreditadas, y que son propatronales, de hecho o de derecho.

Un punto fundamental del diálogo puede ser congelar los precios de los alimentos de primera necesidad, por lo menos escogiéndose quince productos que sean los ejes centrales de la canasta alimenticia.

De ahí en adelanta, también se puede sentar bases en cuanto a la asistencia médica, y el grave problema de la hospitalización y el tratamiento de las llamadas enfermedades catastróficas.

Gobierno, empresarios, obreros, grupos populares, todos tiene que estar en el diálogo en mangas de camisa, sin poses, sin una ferrea agenda, y sin deseos de cámara y de posturas mediáticas.

El diálogo se tiene que iniciar con una agenda en blanco, donde se comiencen a tratar los problemas de cara al sol, para buscarle soluciones.

En el diálogo tiene que haber sacrificos de todos los sectores, porque el único que debe ser beneficiario es el pueblo dominicano.

Apostamos por el diálogo y la concertación.

2012-05-24 22:46:26