El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno sol Travesura estudiantil

Por Manuel Hernández Villeta

Vista por un ciego y analizada por una persona que usa la cabeza sólo para ponerse el sombrero, parecería una travesura de adolescentes que un grupo de muchachitas de un barrio pobre cometiera un abuso sexual contra una enferma mental.

La verdad es que lacera las fibras más íntimas de un ser que tenga conciencia y valor por los derechos humanos, que dos o más adolescentes, el futuro de este país, tome como diversión la violación con un palo de una persona con discapacidad mental.

La ola de crítica ha sido total, pero en vez de apuntar con el dedo lo que tiene que haber es revisión. Ya de por si es intolerable que un hecho de esta naturaleza ocurra en una escuela, en presencia de todos los alumnos, y como es hora laborable, se supone que los profesores estaban cerca.

Hay que revisar los programas de educación, los conceptos de respeto al derecho humano, la moral y la cívica, para darnos cuenta de que aparte de que se están preparando bachilleres semi-analfabetos, tampoco los adecúan para que sean ciudadanos.

No se le está preparando para que sean modelos generacionales. No como buenos ciudadanos, no como ciudadanos ejemplares, no se está preparando a la juventud para que sea un simple ciudadano, una mujer o un hombre que lucha por el bienestar suyo, de su comunidad, por un mejor futuro para su país.

Recuerdo a mi generación, que cuando tenía la edad de los adolescentes que cometieron esta barbarie su principal pensamiento era la lucha frontal contra las injusticias y un sistema violador de los derechos humanos, aún a costa de la vida misma.

Ahora hay otros tiempos. Por lo tanto, no estamos ante un hecho aislado, sino ante la cara de una juventud que no se está preparando para hacer frente a los retos que demanda una sociedad en ebullición, y un salto de un país que era una aldea, y que ahora debe entrar de lleno en el siglo 21.

La familia hoy es un recuerdo, no hay lazos familiares, la crisis económica, la violencia intrafamiliar, la promiscuidad, las drogas, la violencia, el amor desmedido al dinero, todo conspira para tirar el concepto de familia al zafacón.

Pero que en un hecho de esta naturaleza participe la mayor parte de los estudiantes de una escuela de barrio, indica que los programas de enseñanza tienen que ser revisados y modernizados en el país. No fue en una plaza pública ni en un mercado que pasó este hecho, sino en el recreo, en el área del patio de una escuela.

¿Quién es culpable?. Todos son culpables, los maestros, los padres, el sistema educativo, las autoridades del área, los muchachos. La sociedad está carcomida, y en muchos aspectos podrida, y esto es solo una parte de la cara pestilente que sale a la luz.

Hechos de esta naturaleza nos recuerdan que estamos caminando al filo de la navaja. Las campanas están doblando, y no preguntes por quién.

2013-06-06 03:35:46