Por Manuel Hernández Villeta
Las trabajadoras domésticas, es uno de los segmentos que venden su fuerza de trabajo más desamparados por la sociedad en general. Las asistentes en las tareas hogareñas no tienen prestaciones, seguro médico, vacaciones, trato humano y sufren vejaciones a diario.
La suerte de muchas trabajadoras domésticas, es que hay familias que por su formación comprenden que se trata de una mujer que ofrece lo que tiene para subsistir; su fuerza de hacer labores varias, y le da un trato humano.
En la República Dominicana se tiene que legislar para dar seguridad a las trabajadoras domésticas, que después de un número determinado de meses trabajando, tengan derecho a un seguro médico de ley, a prestaciones laborales, a vacaciones y a un trato decente.
Hace unos años, en la clase media baja, la del medio y la alta, era casi normal tener a una empleada que ayudara en el servicio, pero hoy ese segmento apenas si consigue recursos para también subsistir.
Esto cambia el panorama total de las trabajadoras domésticas, que pasan a laboral casi exclusivamente en las grandes residencias, en las torres, entre funcionarios, empresarios y personas que ganan buen salario.
Prefieren estas personas contratar a una empleada para el servicio mediante la depuración de una agencia de empleo, por lo que el trato humano, personal, de tú a tú, es cosa del pasado, pero no así las reivindicaciones.
Los legisladores y el ministerio de Trabajo tienen que preparar un proyecto de ley, donde se incluyan las conquistas de seguro, vacaciones, prestaciones y un trato justo para estas esforzadas mujeres.
Nadie cn el paso de los años ha levantado la bandera de defensa de las trabajadoras domésticas, y salvo en el proceso electoral, viven sumergidas en la miseria, sirviendo en casas ricas o acomodadas.
Los empresarios son los primeros que hay que consensuar con una ley de protección, esto por varias razones. Ellos le dan un trato diferente en sus empresas, a las que sirven el café y barren los pisos. Además, ahora mismo son los que están en la mayor posibilidad de tener estos servicios.
Con un poco de buenas intenciones y diálogo, se pueden mejorar las condiciones de trabajo y vida de las trabajadoras domésticas.
2013-01-31 04:59:36