El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Sueño y Redención

Por Manuel Hernández Villeta

Hubo una vez un sueño de lucha y redención. Se perdió entre la miseria y el abandono. Está sólo en las librerías, a las que nadie acude, y en los salones refrigerados donde se discute no entre café, como ayer, sino entre vinos y tabacos.

El tiempo pasó por encima de la generación perdida. Entre comandos e ideas redentores perdieron la juventud, y luego apuraron entrar al sistema de forma atropellada, para no ser más que peones, sacudidos como titeres por aquellos que combatieron.

Muchos quieren lograr una revolución trasnochada, de barrigas suculentas y alcohol de 18 años, ambientada en los sesenta, pero viviendo las bonanzas del capitalismo de pantalla plana. Dualidades de los que piensan que hay tercera opción, tercer camino, siendo recaderos del sistema.

Por demás, no es posible ser independientes, cuando se plantea lo mismo que los grandes partidos del sistema. El camino está cerrado a fuerzas opcionales, que no trillan atajo propio.

En los partidos tradicionales la juventud es por los años biológicos, porque en mente y corazón a los 25 y 30 años ya son viejos robles. Añejos árboles que no dan fruto, con ojas secas y listos para el comejen.

La juventud no se ha desarrollado politicamente, porque quiere ser el bastón de los viejos robles, de los que llegaron al final de su camino, sin abrir trochas. Hay que romper esas ataduras con el pasado, que no condujo a nada.

José Martí se dejó seducir por la violencia, hombre de letras e ideas, no soportó las mofas de los que pensaban la lucha solo se sostenía con el filo de un machete. Se necesitaba algo más, el ideal. El Poeta, el apostol, triunfó porque apostó a que naciera la Patria, no a recoger migajas.

Martí mojó con su sangre la tierra cercana a Dos Ríos, para continuar luchando y dar lo que más se necesitaba, la fuerza de un ideal y la idea de una patria. Estos vividores de la política-partidista lo único que ofrecen es llegar para comer.

Hace falta conciencia del presente y del futuro en la política nacional. Demasiado apegados los líderes a comerse el salcocho caliente, y echarse fresco. Aquí hay que construir el ideal, el sueño de un mundo mejor, la soberana idea de que es posible la Patria, que se le escapó a Duarte.

Pero, por desgracia, siguen aferrados al poder y a la conducción, los que se quedaron por siempre en la década pérdida.

2014-02-20 21:11:45