Por Manuel Hernandez Villeta
La sociedad dominicana ha dado un salto de la azada y el burro al motoncho y el chiripeo. Un conglomerado meramente rural en los años 60 pasa en este siglo 21 a ser dominado por la marginalidad de las grandes ciudades.
Ni desde el gobierno ni el sector privado se está todavía en capacidad de hacer frente a las necesidades de nuevos conglomerados sociales, que lo único que tienen afín con el pasado, es el hambre y la exclusión.
Por el abandono a que fue sometida por años, el área rural se convirtió en terreno de espanto para la juventud. El machete de los abuelos pudo seguir en las manos de los hijos, pero la nueva generación no concibe estar en medio de las praderas.
Hay ejemplos con ciudades del Cibao, donde la mayor parte de la juventud trabaja en el motoncho, o delibery de los colmados y otros establecimeintos, dejando los predios familiares.
Treinta años atrás, el campo, lo mas atrasado de la población, era que tenía la mayor cantidad de votos, y donde se podía llevar a un presidente al Palacio Nacional. Hoy, la gran mayoría proviene de las barriadas de miseria, que crecen en las cabeceras de las 31 provincias.
Se pasó también de una economía agrícola, a una de servicios, del chiripeo, o sencillamente de estar desempleado. De Pichert de guagua a motonchista, por doquier se gana la vida una persona, sin tener un trabajo formal.
Pero hay una inquietud que no tiene respuesta. Cuando en el campo se puso la situación dificil, las masas irredentas escaparon a formar los tugurios de la marginalidad en las grandes ciudades. Pero ahora no hay para donde transitar. El barrio no tiene salida.
La prevencion a esa catapulta social la tiene que dar el ejecutivo, en base a programas de corte social, que van a mejorar las condiciones de vida de la población. Tanto en el campo como en la ciudad, hay que mejorar los niveles de vida, y atender a la juventud.
Con los programas contra el analfabetismo se enfrenta uno de los primeros puntos de la exclusión social, ahora hay que seguir con una política de pleno empleo, y de facilitar medios para que una mayor cantidad de dominicanos tenga a donde vender su mano de trabajo.
Poco importa que en 30 años, el pais pasara de ser un poder político y social rural, a otro donde la ciudad lo domina todo,a a pesar de su carga de inapetencias. Como ayer, asi es hoy, el hambre, la miseria y el abandono social son los principales enemigos a vencer. Tiene que haber prevención, antes de que el volcán estalle.
2013-08-22 04:06:09