Por Manuel Hernández Villeta
La división de un partido político mayoritario, le dificulta el camino pero no le quita fuerzas para tratar de conseguir votos y alianzas en la comunidad. De hecho, con votos propios, desdeñando a la comunidad, ningún partido puede ganar las elecciones nacionales.
Pero una división como la del Partido Revolucionario Dominicano es traumática y puede ser aniquiladora, si los actuantes no juegan el rol de superar a tiempo diferencias, e iniciar el camino de atraer a las masas.
Puede fortalecerse o desmembrarse el PRD con miras a las venideras elecciones; solo el accionar de sus dirigentes, con el correr de los meses podría demostrar hasta donde guarda fuerzas para hacer un buen papel electoral.
Vista la correlación de fuerzas in-situ, si las elecciones fueran hoy, el PRD no tendria nada que buscar y estaría perdido antes de contar el primer voto.
En cuanto a los grupos que buscan conformar un amplio frente para oponerse al PLD y el PRD de Miguel Vargas Maldonado, su accionar luce como una aventura sin futuro. Una Convergencia que no representa nada nuevo, son las mismas caras, los mismos métodos, los mismos dirigentes, la misma prepotencia, y al final, los mismos errores.
Cualquier partido que busque ganar las elecciones presidenciales tiene que integrar sangre nueva a su seno, debe contar con los miles de jovenes que van a votar ahora por primera vez, y que no guardan relación con viejas normas de ver la política y el partidismo.
Hay un bipartidismo en la República Dominicana, impuesto por la costumbre, por el accionar de las últimas elecciones, por los compromisos tradicionales y hasta por el populismo que exhiben sus dirigentes.
Pero para ganar las elecciones se tiene que ir a la mayoría silente, a los que no hablan de partidismo y solo les interesa la prédica el día de las elecciones. Muchos van a donde esa población flotante y mayoritaria con un manojo de pesos, para ganar o neutralizar sus votos.
Es una masa amorfa, que la desdicha colectiva no le deja coger formas, y por el contrario se mueve al compás del viento que más fuerte sopla. Todavía muy temprano para hacer vaticinios electorales, pero hay que comenzar a tensar la cuerda.
2014-04-11 05:14:13