Por Manuel Hernández Villeta
La mayor parte de los dominicanos perdió el derecho a la indignación, la sensibilidad que enrojece conciencias por la pérdida de una vida humana. La costra de los infortunios, y el voltear la cara ante la desgracia ajena, levantan el velo de la indiferencia.
Las muecas de luchas sociales que se fermentan no pasan de ser majaderías de desfasados, que viven sumergidos en folletos carcomidos, que debieron de ser lanzados al zafacón hace muchos años.
Hay un tremendismo entre organizaciones de tres o cuatro personas que se llaman grupos populares, y que no tienen un discurso claro, que llegue a ser potable para la opinión pública. Es una lucha aislada, y desmarcada de la realidad.
Las reivindicaciones de comunidades marginadas no pueden terminar siempre en convocatorias a paros que dejan tres y cuatro muertos. Es una irresponsabilidad de los cabezas calientes convocantes, y es un crimen de los uniformados que no comprenden que el fusil es para proteger y no para golpear.
Al parecer son polos diferentes, pero tienen un nudo conductual, un cordón umbelical, que es la insensatez, la prepotencia y el desconocimiento de los derechos individuales del ser humano.
La petición de que se asfalte una calle, no justifica la muerte, el accionar del gatillo, o el levantamiento de la tea incendiaria, en discursos sin objetivos, y en palabras que ofenden, en vez de ser conciliadoras.
Todo porque la mayoría de los dominicanos perdió la sensibilidad social. No le interesa la suerte del vecino, si el golpe está lejos de su cabeza y sus nalgas. La miseria se sobrelleva si cae el pan a la mesa, sin ver que hay inconvenientes colectivos de desabastecimiento. Hay que rescatar la sensibilidad.
Cuando un país vive el día a día, y su lomo solo sirve para bajar al sol y ponerse de hinojos frente a los poderes del capital y las armas, se pierde la esperanza y surge el salvase quien pueda por sus propios medios. Llegamos a la tierra del individualismo.
Hay dominicanos que les duele la muerte de un compatriota, para ser únicamente titular de una edición de periódico. Hay que buscar nuevos métodos de lucha y concertación. La protesta debe ser para lograr mejores niveles de vida, no para vestir de luto a la viuda, a los hijos o a la madre.
2013-10-24 04:35:24