Por Manuel Hernández Villeta
La lucha contra la delincuencia se escribe en muchos capítulos. Cada uno se debe estudiar a fondo. El primero tiene que partir de que el núcleo básico de la delincuencia es la marginalidad y el abandono social.
Cualquier acción que se acometa para detener a la delincuencia, puede fracasar, sino va unida a medidas de corte social, e implementar programas de rescate de la miseria y el abandono.
Pero nunca se puede obviar que en la lucha contra los delincuentes hay que utilizar el plomo, la violencia y todos los medios que se recomienden en una acción encaminada a desarmar a anti-sociales,
Inclusive, en ocasiones es aceptable el capítulo de los intercambios de disparos. Es una lucha contra sectores minúsculos que buscan acorralar a la población, y llevar el luto y la sangre a todos.
Pero junto al plomo tiene que ir el contenido social. Los que disparan no pueden ser ajenos a la tarea social. El policía, como hombre-institución, tiene que salir con el fúsil cargado, pero en la otra mano llevar la flor de la paz.
Es el rejuego de darle el palo al que lo merece, pero dar la mano al joven que lucha por un mejor futuro, y que trata de superarse sin violar la ley.
Hay una modalidad de la lucha contra el crimen que debe ser tratada con mucho comedimiento, y es la redada general en los barrios marginados. Las redadas, cuando no son detenciones selectivas, llevan temor a la comunidad, y evitan la integración.
Hay que suspender las redadas masivas, donde en ocasiones son detenidos jóvenes que van a sus estudios o trabajo, o retornan de los mismos. Podría dar resultados en los planes de seguridad, pero es una pared que se levanta en la lucha social contra la marginalidad.
El jefe de la Policía ha implementado programas que nos parece que dan muy buenos resultados. Inclusive los hemos recomendado en otras ocasiones. Es ir al barrio a conversar y hablar con los moradores, darle confianza en las acciones contra los delincuentes, y decirle que los agentes son para proteger y no para reprimir.
De ahí que se sopese que esa buena acción del jefe de la policía, pueda ser empañada con redadas masivas en los barrios. La policía debe actuar con guante de hierro, estoy de acuerdo, pero siendo selectiva en el momento de aplicar el golpe al que lo merece. Recuerden, junto al maquinazo, debe revolotear la paloma de la paz.
2013-10-08 05:16:30