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Opiniones

A Pleno Sol Pastores y curas

Por Manuel Hernández villeta

No toda lucha de la iglesia y sus representantes debe ser divina. También tiene que luchar hoy contra el hambre, la miseria, la riqueza, y sobre todo la intolerancia y la marginalidad.

En muchas ocasiones pastores y curas quieren mantener su prédica fuera del litoral político-partidista, lo cual es una postura que puede ser analizada, enfrentada u apoyada.

Pero en verdad como parte viva de la sociedad, el pastor de almas no puede estar lejos de los problemas de su comunidad, y por el contrario debe ser ojo y conciencia de su entorno.

Al no tener el ropaje del partidismo, el pastor se crece, porque su mano se ofrece para ayudar a todo el que lo necesite, sin necesariamente saber el color de su pensamiento.

Sean católicos o evangélicos, el cura o el ministro que se cruza de brazos ante las injusticias del poderoso, es un farsante, que no tiene la sensibilidad humana para ocupar ese puesto de conciencia.

Aunque la alta jerarquía católica ha sido indiferente ante los problemas sociales, y a servido de manto protectora de dictaduras, y dicta-blandas, los curas de base siempre han estado al lado del pueblo.

Pasa lo mismo con los evangélicos. La mayoría son pastores de campos y de barrios, que viven en la misma zona donde predican, y en carne viva conocen el sufrimiento y las vejaciones a que son sometidos los necesitados.

El sermón del pastor Ezequiel Molina, en la concentración de La Batalla de la Fe, pone el dedo en la llaga de los males sociales. Cumple con su deber de decir verdades, para que las conozca todo el pueblo.

Las autoridades sobre las que cayó el mazo de la oratoria de Ezequiel no deben ponerse guapos, sino buscar soluciones. Los problemas no son del pastor, sino de toda la comunidad.

Hace falta que los religiosos pensantes tengan más contacto con el pueblo. Muchos con una biblia bajo el brazo, dejaron en el olvido el factor humano, la lucha del día a día por un mundo mejor, y entre alabanzas o inciensos, esperan que ocurra un milagro que cambie los males nacionales.

Hora es de trabajar, hora de acción, donde lo espiritual cobre fuerzas al dar pie al verbo hecho carne, en la brega del esfuerzo por lograr el desarrollo.

2014-01-04 02:06:11