El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Pan nuestro

Por Manuel Hernández Villeta

La principal preocupación de la mayoría de los dominicanos, es la comida. En una persona enquistada en la clase media, le podría parecer fuera de contexto que un pobretón se preocupe en lo fundamental de los llamados tres golpes alimenticios, pero para los que viven en el barro, el chao es lo único y fundamental.

Es como decir: Comer ahora y despreocuparse.Un gobierno, para la gran mayoría de dominicanos, es bueno o malo dependiendo de la forma en que enfrentó el alto costo de la vida, y como niveló los precios de los artículos considerados de primera necesidad.

En los últimos años, para los gobiernos ha sido sumamente dificil poder establecer niveles de controles de los precios de los artículos de primera necesidad, debido a que en la era de la globalización, los comestibles están a la oferta y la demanda.

En consecencia, los grandes almacenistas y distribuidores no fijan los precios de los alimentos de acuerdo a su costo de producción real, sino a sus deseo de obtener ganancias y de sacar beneficios a como de lugar.

Esa globalización coloca muchas veces a los gobiernos con las manos atadas, porque se ven en la imposibilidad de forzar a que haya precios unitarios. De ahí que no hay especulación en el verdadero rigor de la palabra, sino artículos que tienen sus precios a la oferta y la demanda.

Para armonizar esta situación, tiene que haber una mancomunión de esfuerzos entre los sectores privados, empresariales y el gobierno. Son los sectores populares, la gran mayoría nacional, los que reclaman que haya una rebaja en los precios de los alimentos de primera necesidad.

Con la globalización económica, y la oferta y demanda de los comestibles, se hace difícil establecer de nuevo a una Dirección General de Control de Precios, que se encargue de vigilar por el valor que se coloca a los productos.

De ahí, que estamos solicitando que se escojan quince productos de primera necesidad, y se les haga una variante popular, para que esos artículos puedan llegar a los consumidores a precios reducidos.

En varias ocasiones nos hemos referido a los quince productos de la canasta popular familiar que deben de ser controlados, pero por desgracia ello no ha sido posible, aunque en ocasiones los precios se redujeron o se congelaron.

Lo primero es seleccionar la variante popular de quince artículos de primera necesidad, para que se les fijen precios unitarios, y que ello facilite que puedan ser adquiridos por los consumidores de menores ingresos.

Entre los productos que incluimos se encuentran el arroz, las habichuelas, el aceite, los huevos, los plátanos, los guineos, la leche, el queso, el salamí, la mantequilla, partes de pollo, la pica-pica, los espaguettis, y la harina de maíz.

Esta es nuestra selección, pero una comisión del gobierno y los empresarios puede llevar a cabo un listado de acuerdo con las necesidades del consumidor y las empresas.

Lo que está claro es que cuando a la mayoría de dominicanos se les habla de economía, se hace referencia a los precios que tienen los aliementos de primera necesidad.

Una parte minoritaria, pero con fuerte poder económico y social, es la que se preocupa de los guarismas del Banco Central.

Debe darse la integración entre la super-economía y el cheleo en el pulpero. Es necesario que entre sus primeras medidas para atajar el alto costo de la vida el gobierno establezca un listado de productos de primera necesidad y que sus precios sean reducidos.

Estamos preocupados por las necesidades de una mayoría sensible de dominicanos, a los cuales debe llegar la alimentación diaria.

Comencemos a trabajar hoy, bien temprano, para que el dinero alcance para comprar la cena.

2012-08-22 03:59:47