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Opiniones

A Pleno Sol Necesitamos líderes

Por Manuel Hernández Villeta

Las masas dominicanas necesitan líderes. No hay mujeres y hombres que con su accionar diario, dicten los pasos a seguir. No seres predestinados, sino personas común y corriente que puedan ir delante de los cambios que necesita una sociedad estancada.

En todas las actividades del accionar dominicano lo que hay son melifluos de cartón. Saltimbanquis que se ponen el saco de conductores de sus grupos particulares, cuando no son más que simples enanos. Eso no es lo que reclama la sociedad.

El líder no surge solo. Es producto de su tiempo social, de su coyuntura, de su forma de actuar ante el cortejo de los acontecimientos de su generación. Un líder puede estar en la soledad del poder, pero a su alrededor está su tiempo social que lo empuja a seguir, o lo deja atrás.

Una nación sin una cabeza, está condenada a perecer, o a vivir rumiando sus desesperanzas. En todos los estamentos de nuestra vida social las piernas de los que se llaman conductores se hunden en el barro blando, y se sumergen para que sus rostros con muecas únicamente se vean en el espejo de las vanidades.

De un conductor de masas no se puede tener el principio biblico de que sea limpia, de corazón y de mente, o de que sea un ser superior, por encima de las masas y de su devenir histórico. Nunca, eso daría resultado. Es una mujer o un hombre con los vicios y debilidades diarias.

Pero que se levanta al son de los problemas de su comunidad, y se lanza llevando en su pecho la coyuntura social y política de su época. Un líder no nace hoy, para dentro de cincuenta años ser el redentor. Un hombre anónimo, del montón, carne de multitud, un solitario en la avalancha humana, en una hora se puede convertir en la máxima figura de su país, y a la otra ser parte de la historia.

No tiene que estar al frente del Estado, o de la sociedad por 31 años como Trujillo, sino que tan fugaz como el viento, en un abrir y cerrar de ojos, puede hacer los cambios que se necesitan. Dar el primer paso, y echarse a un lado.

Las grandes revoluciones surgieron de circunstancias sociales explosivas, y sus organizadores dieron el paso adelante, y de repente se esfumaron. La revolución francesa, al grito de pan, igualdad y libertad, parió a Danton, uno de los máximos ejemplos de luchador social, pero la voragine lo llevó a la guillotina, y fue la historia posterior que lo reivindicó.

La República Dominicana necesita líderes que surjan de las coyunturas sociales, no de un sastre que trabaja a la medida, y que en vez de conductores solo remienda a muñecos de trapo sin cara y sin corazón.

2014-02-15 14:18:27