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Opiniones

A Pleno Sol Maestros sin vocación

Por Manuel Hernández Villeta

Los dos principales problemas de la educación dominicana provienen hoy de la falta de aulas, y de la poca vocación del maestro. La mayoría de los estudiantes dominicanos reciben docencia de pie, en sillas viejas o sentados en el suelo, por la acuciante falta de aulas.

Mientras que el maestro no tiene vocación, es un simple empleado que gana un salario mensual que le da para malvivir. Eso no es malo, pero un profesional sin vocación, es solo una máquina para ganarse unos pesos al mes.

El maestro ha dejado de ser ejemplo, dejó de ser el guia, porque piensa mas en las huelgas, en los paros, y en la búsqueda de ventajas personales, que en dar forma a su ministerio.

Reconozco que ya pasaron los tiempos en que un maestro se paseaba por los parques de los pueblos vestido de harapos, pasando hambre, y siendo su único alimento que todo el mundo se paraba a su paso y reconocía que iba por ahí un hombre serio.

La vocación y el don de servicio no se logran únicamente con una licenciatura o un doctorado. La educacion dominicana está esquematizada en que se buscan los grados académicos ampulosos, sin ver que ahí no ha estado la solución.

Los bachilleres dominicanos son analfabetos, a pesar de que casi el 80 por ciento de los maestros tienen el título de licenciado o de técnicos. Diría que entre los jóvenes, los cuadros académicos llegan a un cien por ciento.

El otro problema de la educación es la falta de aulas. Para mejorar el sistema educativo nacional hay que comenzar a construir ahora escuelas, para ver si dentro de cinco a diez años hay las suficientes aulas para albergar a la poblacion que crece a saltos.

La lucha para dotar el país de nuevas aulas no es de meses ni de un año, es un programa a largo alcance que nunca finalizará, porque la población crece más rápido que los locales que se puedan habilitar.

El cuatro por ciento para la educación consignado en el Presupuesto Nacional debe dedicar su mayor partido a la creación de nuevas aulas, y a enseñar al maestro que debe volver a su vocacion de servicio, a ser el líder de su comunidad y el forjador de un nuevo mundo.

Lo dijimos a su tiempo, la lucha del cuatro por ciento estaba llena de ventajistas, buscadores de beneficios, comerciantes en busca de nuevos mercados y gente del pueblo que vería como cada cual buscaría su pedazo de pastel, sin importarle la educación.

2013-03-06 12:05:07