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Opiniones

A Pleno Sol Los presos: ¡No voto!

Por Manuel Hernández Villeta

No hay en la República Dominicana, las mínimas condiciones para que los presos puedan votar. El que ha cometido un delito y es condenado a prisión, no tiene, en la práctica, ninguno de sus derechos en pleno reconocimiento.

Conociendo los interiores de las cárceles dominicanas, y las vias de presión que ejercen los más fuertes, sería una locura poner en esas manos el derecho de elegir al futuro Presidente de la República.

Pecamos siempre de querer ser más liberales de la cuenta. En la historia dominicana los presos ni siquiera tienen segura su rehabilitación, por lo que es traído por los cabellos hablar de su derecho al voto.

Un preso, en ese antro de perversión que es una cárcel, no tiene una visión de cómo se va desarrollando la sociedad, y cuales son los mejores candidatos.

Entonces no hay razón en tratar de llevar a cabo una modernización del sistema electoral nacional, poniendo en peligro los adelantos que se han logrado en los últimos años.

En vez de tratar de que los presos voten en las venideras elecciones, lo que se debe tratar es de que a éstos se les mejoren sus condiciones de vida y permanencia en las cárceles.-

De hecho, las principales cárceles dominicanas han sido denominadas, comenzando con La Victoria, el cementerio de muertos vivos.

Si somos partidarios de que se mejoren las condiciones de vida de los presos, y que sus juicios sean conocidos lo más pronto posible, en relación con la fecha en que cayeron en prisión.

Una máxima dice que justicia tardía, es justicia denegada, razón por la cual nos parece que se comete una grasa injusticia, cuando se da larga al conocimiento del rol de audiencia.

En un futuro cercano, cuando al preso se le humanice, debe tener derecho a votar, pero ahora mismo es un experimento que no va a aportar nada.

Nadie puede garantizar que con las presiones de jefes de celdas, los presos tendrán el libre albedrío de echar un voto de conciencia. No lo van a hacer, sobre todo si tienen el puñal en la ahorta.

Dejemos a un lado experimentos maniqueistas y alocados, y vamos a concentrarnos en tratar de llevar a cabo unas elecciones libre y democráticas, con los que tienen el derecho a elegir y ser elegidos.

Una democracia no es para jugar, sino para dar pasos certeros para institucionalizar y hacer progresar el país, y eso no se consique con el tufillo de las cárceles.

2012-05-03 05:08:42