Por Manuel Hernández Villeta
Las crisis políticas pueden ser reales o artificiales. Creadas en base a provocar coyunturas, o tratando de colocar una soga alrededor del cuello de las figuras simeras. Menejar la crisis, para que no llegue hasta su cuello, es el lema de la sociedad civil.
Los dominicanos estamos viviendo difíciles momentos económicos. Con desigualdades, unos se hacen ricos, los grandes consorcios prosperan, pero se tambalea la economía de la clase media y de los de más abajo.
El accionar de esa clase media y alta la lleva a la protesta, y hasta a salir a las calles. Es llevar en las manos una cartera importada de dos mil dólares, y hablar que las pechugas de pollos están incomprables.
La clase media quiere terciar en la protesta, en la política, pero como siempre sus auspiciadores buscan los titulares de los periódicos, sin poner los pies en el barro.
La política es limpia y sucia, no importa el camino que usted tome, si quiere triunfar plenamente se tiene que ensuciar los zápatos y hasta los pies. Ello, aunque mantenga la conciencia y el corazón limpio.
No creo en los que quieren protestar y salen a vociferar contra el hambre, mientras aparcan yipetas de lujo o carros del año. Es como si fuera un aperitivo de un restaurante: protestar en el turno libre, porque ello se va poniendo de moda.
El resugir de la protesta de la clase media se presenta cuando un organismo que se organizó para ser un mediador social, ahora busca colocarse con fuerza de un gobierno paralelo.
El Consejo Económico y Social, desde un inicio fue una mala decisión. En el país no hay que estar buscando mediadores, solo se tiene que aplicar la norma institucional.
Los eternos mediadores en muchos casos son los que más daño hacen a la institucionalidad nacional, porque se mezclan con el favorito de turno, y al mismo tiempo juegan a ser gobierno, sin ir a elecciones. Hay que reconocer que muchas mediaciones han evitado desgracias al país, y hasta un baño de sangre.
Un pacto social no es que la situación económica y social se analice y se llegue a consenso desde un aula univesitaria, cuando ni siquiera se ha ido a escuchar la voz de las grandes mayorías.
El Consejo puede rendir su fruto, que es de concertación, pero al parecer los roles se estan extralimitando y se quiere tomar terreno cuando estiman sus organizadores que la crisis económica puede tocar la yugular del Gobierno.
Somos partidarios de la institucionalidad. Ningún organismo de la sociedad civil o de las iglesias, debe tener mas fuerzas que las que puedan permitir legalmente las instituciones.
Si creamos nuevas tierras de poder, entonces no nos sorprendamos por los terremotos sociales solapados, que vienen desde los sectores económicos y sociales más encumbrados.
Consensual, no significa mediaciones de una sola cara de un lado, y mucho menos que se quiera poder, sin consultar al pueblo en un torneo electoral libre y democrático.
2012-10-16 09:32:13