Por Manuel Hernández Villeta
El país está falto de un liderazgo sólido. En todos los renglones de la vida nacional se carece de cabezas, y los que mandan son simples mohines ocasionales que se pierden al correr del tiempo.
Desde los deportes a la política, no hay líderes, sino dirigentes ocasionales, que son desplazados en la mayor parte de las ocasiones por su visión obtusa y su forma antojadiza de ver los procesos.
Cuando los partidos políticos carecen de un liderazgo sólido, de un líder de envergadura, se dividen. Dónde todos tienen el mismo rango, nadie respeta. La línea piramidal del liderazgo no se puede improvisar, ni comprar con dinero.
En la República Dominicana siempre ha existido el caudillo, el que manda sin chistar, el que no sigue en su dedo principios democráticos, aunque él sea y actúe como un demócrata.
Pero con la desaparicion fisica de Juan Bosch, de Peña Gómez y de Joaquín Balaguer se terminó la época de los grandes caudillos del siglo 20. El liderazgo en el siglo 21 es totalmente diferente.
Pero esa diferencia es en metodologia, en visión, en compañerismo, en escuchar y en controlar, lo más que se pueda, un vanal culto a la personalidad.
No creo en las decisiones colectivas, cuando no hay liderazgo. En una mesa de diez, es difícil llegar a acuerdos cuando todos exudan la misma fuerza, y nadie tiene la capacidad y el respeto para dar por terminada la seción o imponer una idea.
El buen líder escucha a todos, y se reserva tomar una decisión final. A veces con una mezcla de todas las opiniones que se virtieron en el debate. Por desgracia, ese liderazgo se está perdiendo en el pais.
En el plano sindical, hay dirigentes que tienen más de 20 años al frente de sus centrales sindicales, juegan su papel, aunque deben pensar en una lenta transformación y dar paso a los jóvenes.
Por lo menos, y es lo más, tenemos un movimiento sindical con lucha por reivindicaciones, no zarandeado por grupitos políticos, que sin tener asidero de masas, hacían una labor tremendista, para sacar pocos beneficios partidistas.
Hay que pensar en crear sólidos lideragos en la vida dominicana, desde los deportes hasta la política, porque ello ayuda a preparar las vías para que entremos de lleno en el siglo 21.
Ya llevamos 13 años de esta nueva centuria, y da la impresión de que estamos viviendo en el atraso, producto de estar empantanados en temas que obligatoriamente hay que sobrepasar. Nuevo liderazgo y modernidad.
2013-05-14 04:56:51