El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Las pequeñas obras

Por Manuel Hernández Villeta

En la gran depresión norteamericana, millones de mujeres y hombres quedaron en las calles, muertos de hambre y sin posibilidades de conseguir un trabajo. Las empresas de saco, chaleco y corbata y las de faldas entre la rodilla y los tobillos, cerraron casi todas.

Los norteamericanos hacían filas para conseguir gratis una sopa caliente, y muchos que no podían pagar el alquiler de una covacha comenzaron a dormir en las calles. La sociedad se doblaba con el peso de una miseria que no podía enfrentar una supra-economía.

Un programa de emergencia ligado a la construcción de pequeñas obras, hermoseamiento de las autopistas, recogida de basura y abrir terreno a las necesidades de comunidades pequeñas y las marginalidades de los grandes Estado, dio resultado.

En la República Dominicana no estamos viviendo la gran depresión norteamericana, pero si una crisis económica que tiende su sombra para millones que viven en la necesidad extrema, incapaces de conseguir trabajo y sin posibilidades de abrir negocios propios en pequeña escala.

En el nuevo presupuesto que ya se comienza estructurar no puede haber austeridad para las pequeñas obras, y abrir puertas con estimados en miles de millones de dólares para las super-construcciones. Hay que poner a trabajar a los desempleados, en la masificación de obras comunitarias.

La industria de la construcción es uno de los renglones donde mayor cantidad de mano de obra ociosa se puede captar. Pero hay que ir a las pequeñas obras, que son las vitales para comunidades pequeñas. La construcción de una docena de letrinas, no es nada para el ministerio de Obras Púiblicas, pero puede evitar un brote epidémico donde se tenga que gastar cientos de millones de pesos.

Pero las obras pequeñas tienen en contra que no dan nombre profesional, están fuera de las grandes comisiones, y los planificadores la quitan de sus escritorios, porque les molesta que se les hable de un puente peatonal, un camino vecinal o un dispensario médico de una habitación.

La austeridad debe ser para las obras multimillonarias, pero no para las pequeñas, las que benefician a barrios periféricas, y que son necesarias para mantener todavía las esperanzas de comunidades que se encuentran sumergidas en el olor de la miseria.

2013-09-25 05:08:24