El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Las instituciones

Por Manuel Hernández Villeta

La institucionalidad tiene que florecer en la República Dominicana. Todos los grandes males nacionales se multiplican por la ausencia de institucionalidad. Todo se hace de acuerdo a la conveniencia del momento, o al deseo personal.

De la no existencia de instituciones fuertes se benefician sectores mediáticos, pero se perjudica a la mayor parte del país. Donde no hay respeto por las instituciones, sus reglamentos y disposiciones, se vive la ley del más fuerte.

Cuando en el mundo de hoy se habla del más fuerte, no es el que más pesas levante, sino el que en sus bolsillos tenga el poder del dinero. Un mundo globalizado, donde el oro, el dólar, o el euro, son los que norman conciencia.

La vida pública dominicana tiene que comenzar a moverse por la vía de la institucionalidad. Se pueden tomar dos renglones: la política y la justicia. Se dan pasos hacia un cambio futuro trascendente en ambas, pero el camino es dificil de abrir, y es muy resbaladizo.

El sistema judicial dominicana comienza casi dando sus primeros pasos en su tarea de renovación. Nuevas formas de designar a los jueces, y también un código procesal penal que muchos no saben manejar.

Si se continùa por este camino, la justicia dominicana vivirá un principio de institucionalidad plena, con respeto a las normas, y libre de ataduras. Lo importante es un poder judicial que no sea doblegado por la tarjeta política, pero tampoco por el oro corruptor.

En la política, el camino es más difícil. La mayor parte de los cuadros políticos están preparados para buscar privilegios y ventajas personales, sin importarle el destino del otro, o el futuro nacional.

En un país lleno de necesidades y donde es tan difícil avanzar socialmente, muchos toman el camino de la actividad partidista, como forma segura de obtener beneficios personales, y hacerse rico de un dia para otro.

Lejos estan los años de una juventud que prácticamente se inmolaba en las calles, defendiendo sus ideales y buscando la redención nacional.

Es la sociedad la que está torcida, y así se mueven sus ciudadanos. Hay que levantar las fibras nacionales desde las escuelas y el hogar, para ir sentando las bases de los cambios que son prioritarios para el conglomerado dominicano de ahora.

Pero para ello, es vital que se comience a trabajar en el proceso de respetar las instituciones, que hoy tienen las piernas de gelatina.

2013-12-09 03:09:05