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Opiniones

A Pleno Sol La violencia Por Manuel Hernández Villeta

La guerra y la política van irremediablemente unidas. En muchas ocasiones, la guerra se traduce en una forma superior de política, cuando son insalvables los choques económicos.

A la guerra no se va para ver muertos o tirar bombas. Detrás de una declaración o acción bélica, está la supremacía económica.

La política es casi igual. Se va a un torneo electoral a ganar. Se puede perder, pero creo que en ninguna cabeza en su sano juicio va a un torneo con el sentimiento de que es un perdedor. Por lo menos, si los que buscan el poder se encuentran entre los tres sectores que tienen mejor influencia de votos.

A pesar de que están irremediablemente unidos, una cosa es la guerra y otra la política, cuando se está en tiempos de paz, y cuando por medios civilizados y democráticos, se quieren ganar unas elecciones.

La violencia, y la sangre, en consecuencia, no caben en un torneo electoral democrático, y donde se espera que gane el que más popularidad tenga, y que los otros acepten la derrota.

La mayoría de las elecciones dominicanas han generado

hechos de violencia. En unos casos, han sido asonadas individuales, y en otros institucionales.

Recuerdo la era de los doce años, cuando los militares colocaban el pañuelo colorao en la punta de fúsilles. En un torneo democrático eso es violencia y atropello.

Hoy está en marcha un torneo electoral, que debe ser una muestra de la democracia nacional. Todos los sectores están pàrticipando en estas elecciones, desde los que tienen mayores grados de simpatías, hasta los que únicamente son conocidos por un anuncio de televisión.

No hay, para estos comicios, ninguna linea abstencionista, por lo menos de modo oficial, y eso es un buen indicativo de que se esta marchando por buen sendero democrático.

Públicamente los candidatos rechazan la violencia, y se ha firmado un pacto de civilidad, contando con la mediación de la Iglesia Católica. Todos deben luchar para que la violencia no empañe el actual proceso electgoral.

Si se desata en estos comicios el caballo de la muerte, nadie lo podrá detener. El pueblo quiiere paz. Y le toca al liderazgo político complacerlo.

Por todos los medios, los partidos y sus altos dirigentes, deben evitar hechos de sangre en la campaña electoral. Paz y tranquilidad es lo que necesitamos.

2012-04-11 05:09:45