Por Manuel Hernández Villeta
La República Dominicana está llena, muy completa, de leyes y reglamentos. Cada paso de la vida nacional está reglamentado por una ordenanza. El ciudadano en el papel es controlado desde una infracción de tránsito, hasta violaciones del orden constitucional.
Lo que falla en dominicana es la aplicación de las leyes y reglamentos. No pasan de ser papel con letras, que se mueven a conveniencia de los que tienen la facilidad de manipularlo.
No son más leyes o modificaciones a las existentes, lo que hace falta en el país. Aquí lo que necesitamos es un proceso de institucionalización, donde se aprenda a respetar y hacer cumplir los reglamentos.
El ciudadano de a pie viola las leyes, porque quien está por encima de él en el escalafón social también las estupra. Los agentes del orden en muchas ocasiones actúan con prepotencia y brutalidad, estando por encima de la ley que dicen representar.
Los legisladores están a la carrera creando nuevas leyes, o modificando las existentes, abriendo brechas constitucionales, porque más reglamentos no signífica que haya cumplimiento.
Las leyes orgánicas de la Policía y las Fuerzas Armadas, así con el Código Procesal Penal, son muestras de que se legisla a tientas, sin buscar los soportes técnicos ni las bases para que se respete todo el proceso.
Los inconvenientes con los generales en exceso no és producto de la vieja Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, sino del clientelismo político. Nadie tomó el rango de general y se lo colocó sobre los hombros, sino que fueron designados por las conveniencias de Estado.
En la policía también hay reglamentos que no se cumplen. Las fallas que pueda tener ese organismo no son debido a que hay pocos articulados, sino a que en ocasiones no se les hace caso.
Hay que sembrar en la ciudadanía el amor a respetar la institucionalidad. El país no puede taparse la cara y pensar que es falta de reglamentos, cuando es de exceso de violaciones que estamos sumergidos.
A la carrera, la sociedad civil y los legisladores cometieron la pifia del Código Penal. Con las modificaciones, siguen los problemas. La raíz del asunto es que se tiene que enseñar que las leyes son para respetarlas y aplicarlas. No es cuestión de más reglamentos, sino de que se entienda lo que es institucionalidad.
2013-09-13 17:18:17