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Opiniones

A Pleno Sol La Iglesia dominicana

Por Manuel Hernández Villeta

La Iglesia dominicana tiene que tener una cara y una conciencia nueva. Los patrones de la vieja iglesia y su relación con la comunidad, y los poderes tradicionales, tienen que cambiar. No solo es sotana limpia, sino alma y corazón.

Lo ordena el Papa Francisco, en una carta que remitió al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, para presentarle al nuevo Nuncio Apostólico, Jude Thadeus Okolo.

Francisco viene de América Latina y conoce a fondo cuáles son las mezclas entre la Iglesia y el Poder. Fue Jesuíta en tiempo de los militares gobernantes argentinos, y en base a franqueza y a realidades, a compromisos y en aplicar una nueva doctrina, es un hombre de hoy, no de ayer.

Quiere una nueva Iglesia dominicana, que deje a un lado voltear la cara ante los humildes; que deje en el pasado los templos con aire acondicionado; que se conduela del pobre, y que no busque alianzas con el poder de turno, y no plantee ventajas y privilegios.

Francisco dice que: «la Iglesia no quiere privilegios, no tiene intereses políticos, no busca alianzas estratégicas. Quiere servir, servir a todos, y por eso trabaja por el bien común, la paz, el progreso, la libertad, la justicia, la solidaridad y el desarrollo integral de los dominicanos. Allí donde se promuevan estas inicaitivas, allí se encuentra la Iglesia, dispuesta a ofrecer lo mejor que ella tiene, la gracia y la paz que nacen del corazón del Cristo crucificado».

No es momento de anclar y rebuzcar en el pasado y ver los pecados de la iglesia. Normas y doctrinas de otras épocas fueron culpables. El Papa quiere que se continúe adelante, que se den pasos certeros hacia un entendimiento de la justicia social, y el reconocimiento de los derechos del hombre a la vida y a una mejor existencia.

Lo puede lograr la Iglesia dominicana. Lo está logrando el Papa, enfrentando a poderosos intestinos, y fijando un acercamiento entre el cristianismo y los que siendo mayoría son los más desamparados.

La Iglesia tiene que tratar a todos con igualdad, no puede inclinar su balanza a favor de nadie, es un regazo espiritual para auxiliar a los que necesitan orientación. Hace años quen la Iglesia latinoamericana superó ser la punta ideológica de las dictaduras, de los gorilas, que florecieron en todo el continente.

El Papa habló, y ahora hay que esperar los cambios que la Iglesia tiene que impregnar, para convertir en realidad las esperanzas de Francisco. Esperemos…..

2013-11-29 03:41:30