El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Juez y pruebas

Por Manuel Hernández Villeta

Los cambios en el Código Penal son una moda. Las modificaciones se hacen a la carrera, y los representantes de la sociedad civil lo único que buscan es crear la ilusión de que ellos fueron los transformadores.

Ahora se están hilando reformas al Código Penal, y sin lugar a dudas, que las mismas son necesarias, pero no se debe caer en las extralimitaciones de un pasado reciente.

Este nuevo código deja en muchos dominicanos la premonición de que favorece más al delincuente, que al hombre serio y honrado que por razones coyunturales va a un tribunal.

No creo que sea así. El Código exculpa si no se presentan pruebas, y allí está su principal problema. Las instituciones que deben perseguir el delito no se transformaron como lo hizo el código.

Si la Constitución fue considerada desde la Revolución Francesa hasta Joaquín Balaguer como un simple pedazo de papel, un código judicial es letra impresa, si se carece de los mecanismos de investigación.

Se han dado pasos gigantes, en comparación con años atrás, pero por falta de recursos económicos o humanos, todavía no se cuenta con el personal suficiente para cubrir la capital y todo el país en la investigación y persecución del delito.

La diferencia entre éste nuevo código y el antiguo está en un solo nudo. La presentación de las pruebas, hoy, o en el ayer, la íntima convicción del juez.

Yo, con una amplia experiencia como periodista que cubrió las áreas judicial y policial, tengo más confianza en la íntima convicción del juez, que en la presentación de las pruebas.

Por lo menos en esta etapa, con la simple y única presentación de las pruebas se podría cometer un error para determinar un inocente o un culpable. Para encontrar un culpable en base a pruebas hay que tener una policía cientifica, y la actual es muy buena, pero le hace falta más agentes y más recursos, una policía judicial, fiscales investigadores, son buenos, pero pocos y sin recursos, una policía forense y laboratorios públicos y privados donde se puedan analizar a fondo los objetos que podrian dar luz sobre las acusaciones.

El código se implementó de inmediato en su totalidad, pero ahora es que se va solidificando la Policía Cientifica, los fiscales investigadores, la ciencia forense, entre otros, y la verdad es que no hay personal para atender a una población de diez millones de habitantes.

Cualquier modificación que se haga al Código Penal, debe mantener la presentación de las pruebas, pero a partes iguales con la íntima convicción del juez. El juez es el alma y corazón de la audiencia, es la conciencia del proceso, si lo dejamos únicamente para escuchar y ver pruebas, entonces la aplicación de justicia es un ejercicio de computadoras.

Vamos a mantener la íntima convicción del juez como última instancia, luego de que se presenten pruebas acusatorias. En los Estados Unidos la simple presentación de pruebas ha llevado a inocentes a la pena de muerte, o a cumplir largas penas, y ahora con los adelantos modernos se demuestra, en casos específicos, que no cometieron el delito.

Mantengamos el lado humano de la justicia, porque en definitiva, las flaquezas de los que tenemos carne, huesos y pensamientos es lo que se está juzgando, y eso no lo puede desentrañar plenamente la frialdad de una computadora.

2012-10-18 05:33:29