Por Manuel Hernández Villeta
Hay tres hechos noticiosos, que hermanados nos pueden dar una idea clara y precisa de cómo va la marcha de la economía y el futuro nacional. Hay en el compedio el horror de la calle, y el prisma con aire acondicionado del avance monetario.
En las calles, hay el grito de que están subiendo los precios de los servicios, los alimentos y las medicinas, mientras que el Banco Central dice la economía creció 2.8% en el segundo trimestre y la DGII informa que las recaudaciones alcanzaron RD$163,132.5 millones en los primeros 7 meses del año,
Todos tienen razón, todo es una realidad. La vida de un país no es de un sólo lado. Es una moneda de varias caras, ni siguiera de dos, como la de Jano, aquel Dios-héroe-villano, que vendía de un lado lo bueno y del otro lo falso.
El Banco Central trabaja en la supra-economía, en el balance en base a los números de organismos internacionales, y de cómo reportan todos los bancos del país. Si se pasa balance a las multinacionales establecidas aquí, y los grandes centros comerciales, hay desarrollo.
Sólo hay que ver los índices mensuales de la banca, de las multi-tiendas, de las mega-empresas, muy pocas, por no decir ninguna, acusa estar en crisis o en números rojos.
La económica se desinfla en los niveles medios y de subsistencia. Los pequeños negocios no pueden operar, porque el capital de retorno es nulo, y la población luce con menos poder adquisitivo. El comerciante que cuenta la entrada de clientes, y de los pesos que vende, tiene una soga al cuello.
Los guarismas económicos del Banco Central hablan una realidad, permean un desarrollo arriba, pero hay que también dar un vistazo en las capas bajas y medias de la población, que tienen menos suerte que las mega-empresas y el sistema de la banca privada.
Tambien es una realidad que está en un buen momento la línea de cobros impositivos. Los impuestos hay que pagarlos, todos tienen que pagarlos. Pero en sentido real, hay demasido cargas impositivas en el país, que tienen que ser pagadas por todos.
El impuesto lo paga hasta el que piensa que no es agente de retención. El que compra una empanadilla en un puesto colocado en una acera de la avenida Duarte paga Impuestos, a pesar de que ese negocio no paga agua, ni luz, ni local, nada de nada.
Pero si ya pagó impuestos por el aceite que consume, la harina, la sal, el gas propano, indirectamente el propietario de ese chimichurri tuvo que pagar impuestos, aunque nadie le haya dado un certificado de ese cobro, como se haced en los grandes supermercados.
Para que se de un desarrollo equilibrado, hay que unificar la bonanza que ve el Banco Central, con el buen cobro impositivo, con el hambre, la miseria y la desnutrición de capas bajas y media de la población. Equilibrio, para evitar ebullición.
2013-08-09 04:02:01