Por Manuel Hernández Villeta
En los países pobres, los del tercer mundo, las naciones bananeras, los choques sociales, los enfrentamientos de castas, la marcha de los irredentos, tienen diferentes caminos, e inicios inimaginables.
Al no haber estructuras ni instituciones, salvo los nombres pomposos que se le ponen, no se puede seguir ningùn parámetro, y el pinche social, viene de cualquier ángulo y por cualquier razón.
En la época de las montoneras, era un cacique rural que se peleaba por una querida, y lanzaba sus tropas al asalto del pueblo más cercano. Más reciente, cuando Los Gorilas tomaron el poder, era por el temor a la expansión del bloque soviético que fusilaban a los revolucionarios.
Sin embargo, hará entre 20 y 30 años, el continente indoamericano fue sacudido por una forma de protesta, que era prácticamente economicista, y no pudo ser aprovechada en el área política, por lo que se extinguió tan pronto surgió.
Su extinción, empero, no fue obra de un milagro o de un chorro de manguera para conducir agua dirigido por un diestro bombero, sino que ese fuego se apagó a tiro limpio, con decenas de muertos.
Sin guerrillas, sin acciones de rompimiento del estamento militar, miles de pobres, residentes en las villas miserias, salieron a las calles a protestar, por considerar que con las nuevas cargas impositivas, se les estaba llevando al cementerio.
En la República Dominicana sufrimos nuestra poblada, con sabor a un abril, no tan heroico como el de la revolución Constitucionalista, en la apertura de un lunes común, luego del feriado de la Semana Santa.
Esa poblada, llevada a cabo dentro de un gobierno constitucional y respetuoso de los derechos humanos, fue ahogada con sangre y con fuego. Ninguno de los responsables de la muerte violenta de cientos de dominicanos fueron llevados a un juicio y o condenados por este hecho de represión política.
Los sangrientos acontecimientos de abril, ocurrieron cuando fueron reajustados los precios de todos los alimentos, y se aumentó la suma a pagar por los servicios, por las presiones de eliminar subsidios del FMI.
La poblada de un abril diferente debe servir de meditación a los dominicanos, cuando una comisión del Fondo Monetario Internacional estudia la situación actual de la economía dominicana, y se apresta a ofrecer sus consejos.
El FMI es un policía económico internacional, sus consejos nunca van dirigidos a ayudar a los más pobres, por el contrario, sus recomendaciones dan un tiro a la cabeza de los que más necesidades tienen.
Cada país tiene una soberanía que se debe respetar en el derecho internacional, pero el FMI basa sus acciones en que esas naciones tienen una economía desordenada, que debe ser controlada. Es una ingerencia a la cual fueron invitados cuando comenzó a ampliarse la deuda externa.
El FMI viene a recomendar acciones económicas para garantizar sus intereses, no para beneficio de los dominicanos.
La eliminación de subsidios podría ser un detonante social, que en estos momentos no es deseable para el futuro dominicano. Sin esa ayuda estatal se dispararían los precios de los servicios de agua, energía eléctrica, combustibles, transporte, medicinas y otros renglones.
Tenemos que estar conscientes de que las soluciones a los problemas sociales y económicos dominicanos, deben ser aportadas y aplicadas por los dominicanos. El FMI únicamente servirá para profundizar una crisis que todavía puede ser evitada.
Ojo al horizonte, que las fórmulas del FMI nos pueden lanzar a luchas sociales interminables, las cuales se pueden evitar con simples arreglos y concertación nacional.
No esperemos soluciones milagrosas cn el FMI.
2012-09-12 21:00:02