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Opiniones

A Pleno Sol Educación acorralada

Por Manuel Hernández Villeta

El sistema educativo público está acorralado por la inercia, el atraso, la burocracia, la falta de métodos modernos de enseñanza y el círculo donde se mueven ministros que no son educadores y desconocen el terreno que pisan, u otros que son maestros, y repiten los vicios, para evitar chocar con el gremio.

No puede haber avances en la educación regimentada por el Estado hasta que no se elimine la burocracia sindical, y se modernice toda la currícula, y los libros de textos dejen de ser negocios de los grandes editores.

En los últimos 30 años el sistema educativo nacional ha sido impuesto por organismos internacionales, que obligaron a tomar unas Pruebas Nacionales que son un despilfarro de recursos, o la implementación de un desayuno escolar, como forma de obligar a padres hambrientos, a que manden a sus hijos a la escuela.

Para implementar cambios, no es necesario botar o transferir a maestros-burócratas, porque lo que no funciona es el sistema educativo, es la metodología, es el atraso, es el lastre de una educación que está fuera del siglo 21.

Ni siquiera la educación hostosiana salvaría el sistema educativo, porque estaba basado en la familia, como núcleo central de la sociedad y en las buenas costumbres, y eso es letra marchita en la sociedad dominicana de hoy.

El sistema educativo tiene que ser compartido desde el hogar-al aula. Pero el hogar hoy no es la familia, es la madre soltera, es la niña embarazada de quince años que a los 18 tiene un hijo listo para entrar a la mini-aula. Es una composición geográfica que cambió del campo a la ciudad, mientras que los maestros quedaron enclavados en libros de textos que se se eliminan todos los años, pero no por asunto didáctico, sino por el negocio de los libreros.

Para lograr modernidad en la educación, hay que eliminar las Pruebas Nacionales, cambiar programas obsoletos, que los profesores trabajen con amor, apego y deseos de enseñanza y que se comprenda que la adolescente de quince años está más cercana de un embarazo que de terminar el bachillerato.

Danilo quiere modernizar la educación y hay que apoyarlo, quiere cambios y hay que darle la mano, trabaja para que se abran nuevas aulas, pero también hay que decirle cuál es el terreno que se pisa, porque parece que muchos asesores le quieren pintar un jardín de rosas, donde solo hay espinas y lodo. Hay que apoyar a Danilo, pero los que ocultan verdades le quieren poner un telón que falsee realidades.

Botando a burócratas educadores abrimos espacios para otros que caerán dentro del fuero sindical y dejarán pasar el tiempo para esperar su segura pensión en 30 años. Si hoy no se implementan esos cambios, las nuevas aulas servirán de poco, y el adolescente que abreva en el bachillerato se preguntará cuando sea adulto, ¿Y para qué fui a la escuela?, ¿Para qué me prepararon?…

2013-11-06 03:08:03