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Opiniones

A Pleno Sol ¿De quién es la tierra?

Por Manuel Hernández villeta

El campesino dominicano del siglo XX no pudo sobrepasar la etapa del conuquismo, el minifundio, el cambronal. De ahí, que la agricultura pasó a ser el gran negocio de las agro-empresas multimillonarias.

La reforma agraria nunca tuvo un verdadero sentido de produccion en el país, más bien era un recurso para atraer simpatías entre los hombres del agro, que siempre soñaron con ser dueños de su pedazo de tierra.

Pero el campo se quedó abandonado, petrificado en el siglo 19, sin luz, sin agua potable, sin facilidades sanitarias, sin escuelas de la básica elemental, sin hospitales y sin nada.

El conuquismo agonizó por dos razones fundamentales. Las agro-industrias compraron tierras con títulos y sin títulos para expandir sus negocios, y los hijos y nietos de los agricultores no vieron futuro y emigraron a las villas miseria de las ciudades.

Si hoy se va a rescatar el campo, no se debe pensar únicamente en las grandes agro-industrias, hay que dar la mano al labriego que sigue esperando donde no hay futuro.

La reforma agraria en base al minifundio, al machete y la azada, no tiene razon de ser. Los créditos para una cosecha que no deja beneficios, tampoco. Un campo sin las facilidades que ofrece la ciudad, aunque con sus limitaciones, no agradará a nadie.

Para el desarrollo del área rural dominicana hay que pensar en la gente, en mejorar los niveles de vida de los campesinos, en que tengan su pedazo de tierra, porque en este siglo 21 no puede haber desarrollo en medio de la más dolorosa de las miserias, mientras se levantan industrias que dejan de beneficio miles de millones de dólares.

El presidente Danilo Medina está llamado a realizar una gran revolución en el agro-dominicano. Pueden ser sueños de juventud, de la suya y la nuestra, rememorando cuando se escuchaba en todo el mundo dos gritos que todavía no tienen respuestas. Lo mejor al campo y la tierra es del que la trabaja.

Emiliano Zapata se quedó como una voz que ruge en el desierto, pero no más, ni en México ni en la tierra del merengue la tierra es del que la trabaja. El peón es sudor, lágrimas y sangre, un impulsador de riquezas ajenas y un quiñapo humano de la más vil de las explotaciones.

Lo mejor al campo, fracasó como doctrina de una izquierda que sin entender mandarín hizo del libro rojo de Mao un folleto para sudar bajo el brazo. La acción puede triunfar ahora como método para llevar esperanzas y progreso al campesino nacional.

2013-10-27 01:32:56