El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol De corrupciones

Por Manuel Hernández Villeta

El tema de la corrupción, es uno de los más difíciles de tratar en la vida dominicana. El llamado rumor callejero sale en cualquier esquina, donde se juega con la honra de una persona. Lo mismo pasa con las redes sociales, que actuando cuasi como un foro público pone el dedo acusador donde le da la gana, sin presentar pruebas.

Si la lucha contra la corrupción se lleva a cabo en base a foros callejeros, sin base jurídica, se estará haciendo un daño al proceso de institucionalidad nacional, y se le quitará fuerzas a la justicia.

Para que el rumor callejero pueda motorizar a la justicia, debe presentar un panorama real de que se violó la ley. Un correo digital anónimo no es un rumor callejero, sino la opinión personal del que lo escribe.

En el país hay organizaciones con fuerzas representativas para llevar un expediente a la justicia, y acusar, con pruebas, al que crea que ha cometido un acto de corrupción.

Pero la mayoría de esos representantes de la sociedad civil ven el tema de la corrupción como una forma de conseguir primeras páginas en los periódicos y entrevistas en la televisión, pero no tienen ni la decisión, ni el coraje, ni la limpieza, para iniciar acciones de este tipo.

Está claro el mensaje del Presidente Danilo Medina de que no permitirá el mínimo acto de corrupción en su gobierno, y que está dispuesto a perseguir a todo el que haya incurrido en esa práctica dolosa.

Las autoridades judiciales, desde la fiscalía hasta la Suprema Corte de Justicia, tienen libertad de criterio para proceder de acuerdo a los códigos si se le hace una acusación bien sustentada sobre la comisión de un acto de corrupción.

Hay corrúptela en muchos estamentos de la sociedad dominicana, lo malo es que se airea el problema como un pleito de vecinas de barrio marginado, y no de acuerdo con los estamentos legales.

Hay muchos representantes de organizaciones que hablan sobre la corrupción, que también deben ser revisados, porque su ente social no está muy claro, y siempre encuentran culpables favoritos.

Nosotros no tenemos ni culpables, ni corruptos, ni inocentes preferidos, sino que nos apegamos a la potestad de la ley, no a un rumor callejero lanzado en forma anónima y que carece de la fuerza moral, para llevar los casos a la justicia.

La corrupción se debe debatir, pero en la justicia, con expedientes en las manos, y no mediante el anónimato de las redes sociales, donde no se sabe quien las maneja, quien es el patrocinador y lo que busca.

Fácil es comenzar a luchar contra la corrupción. Lleven los expedientes a la justicia, y el pueblo estará de acuerdo en que salga a relucir la verdad. Conocéreis la Verdad y la verdad os hara libres, dice el evangelio.

2012-09-17 03:24:42