Por Manuel Hernández Villeta
El gobierno de Danilo Medina tiene que abrirle una guerra sin pausas a la especulación. El comercio en general, y de cualquier tipo, está creando serios problemas con los aumentos escalonados en los precios de artículos esenciales o los servicios.
Los salarios están congelados, y a duras penas sólo lograron los trabajadores de salario mínimo unos centavos, que ya quedaron sin función práctica. En consecuencia, no se pueden permitir los aumentos en forma alocada.
El principal golpe es con los comestibles. Los procesadores, almacenistas, colmaderos y otros los están subiendo en forma individual, sin que se dé a los consumidores una explicación de si aumentaron sus costos de producción.
El gobierno tiene que proceder a controlar los precios de los alimentos, porque esa es una necesidad nacional. De acuerdo, que en la era de la globalización económica, los precios flotan de acuerdo a la oferta y a la demanda, pero hay que proteger a los consumidores.
Las medicinas también han sido reajustadas en sus precios, y son muchos los pacientes que corren peligro de muerte. Hay que determinar cuales fueron las razones para que los distribuidores de fármacos hicieran los reajustes.
También fueron aumentados los seguros médicos privados, lo cual crea un grave problema social, porque al momento de ir donde un médico o una clínica el paciente tiene que disponer de más dinero extra.
Para el próximo año, podrían ser miles las personas que tengan que abandonar los seguros médicos privados, y tener que ir a los hospitales públicos, lo cual hará más dificil el camino de la seguridad social.
El gobierno en su primer año ha hecho un buen trabajo, sienta las bases para mejorar los niveles de vida de los más humildes, de la clase media y de las grandes mayorías.
Pero tiene que ejercer el papel de supervisar las acciones del gran empresariado, que juega con los precios y la calidad de productos y servicios. La globalización de la economía no significa que haya un cruce de brazo y de impotencia, para proteger al pueblo dominicano.
La política se rige por reglas económicas, que son su gran impulsador. Para el hambreado, la economía no es el Banco Central, sino el peso extra que se le puso de aumento a los huevos, o que el pan de dos por cinco, ahora cuesta cinco pesos.
Un buen año de Gobierno, pero cuidado con las zancadillas de los que aumentan los precios de comestibles, medicinas y servicios.
2013-08-07 03:59:51