Por Manuel Hernández Villeta
La economía globalizada, es la universalización del hambre. Nadie suple la falta de alimentos de la humanidad, sea por falta de dinero, o por la carencia de recursos naturales.
En el Siglo 20, que para muchos fueron los años del desarrollo tecnológico y la industrialización masiva, el hambre creció y millones de personas murieron por falta de alimentos.
Africa, el continente negro preñado de esclavitud y sin esperanzas, dejó en el recuerdo a sus imponentes selvas, y pasó a ser tierra de guerras civiles, donde las grandes potencias buscan como extraer su oro y sus diamantes.
El mundo de paz, desarrollo y sin fronteras de que tanto se habló en la era de las luces del Siglo 20, no fue más que una ilusión.
Millones murieron en las dos guerras mundiales, que solo sirvieron para hacer un mundo de dos cabezas y un terror sicológico con la amenaza termonuclear.
Pocos de los grandes adelantos que se dieron en la medicina, la ciencia y la agricultura, beneficiaron a millones de personas en el llamado tercer mundo, cuyos moradores al finalizar la primera decada del Siglo 21 no saben hacia donde van.
Es que para los países en desarrollo la palabra justicia social se ha convertido en letra de libros polvorientos, donde a nadie le importa, y donde ninguna persona o institución busca lograr un rescate muy necesario.
En esta primera década de este siglo, el hombre a pasado a ser un clic de computadora, un ser amorfo que sirve para producir riquezas, o para ser echado al zafacón. Mientras en Europa se pelea por la pensión para los que tienen más de sesenta años, la lucha en América Latina es por sobrevivir.
Entre las guerras provocadas por las drogas, la violencia callejera, las luchas políticas, la falta de oportunidades, el destino de los latinoamericanos es cada día más disperso. Surge un desarrollo fatuo en los rostros de los que conjugaron sus beneficios a nivel personal, pero no grupal.
Ese panorama de la America Latina es el mismo que padece la República Dominicana, entre marginalidades y una globalización que sólo es buena para los que pasan todo el dia en aire acondicionado, transitan en lujosos carros, viven en villas de fantasías y su cabeza está en París, aunque pisen cemento en la Lincoln,
La globalización económica nos ahoga, porque pone la balanza de un solo lado. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Inernacional solo ven el progreso donde está el dinero, y podredumbre donde hay hacinamiento. De brazos cruzados, sin soluciones, porque ellos son generadores del problema.
La esperanza es lo último que se materializa. Seguir con fe en el futuro, aunque el presente sea doloroso.
2013-02-08 02:59:58