Por Manuel Hernández Villeta
Lo económico dirige los procesos políticos y sociales. Una crisis económica, deviene obligatoriamente en un fraccionamiento político. Una división social sin consenso, lleva a los enfrentamientos.
La guerra civil, que se disfraza de política o social, tiene su origen y punta de lanza en lo económico. La coyuntura que se mantiene estable, o que se rompe, parte de la evolución del dinero.
Por consiguiente, la actual crisis dominicana va camino de ser una rotura económica, si a tiempo no se toman las medidas de rigor, y se llega a un consenso.
Si, para evitar rompimientos, tiene que haber acuerdos, no hay términos medios. En la vida política o amorosa, solo el entendimiento, puede evitar la dolorosa ruptura.
En lo social, la profundización de una crisis económica, lleva a graves desavenencias en el orden comunitario, y por consiguiente la violencia va bordeando cada estamento de la sociedad.
La crisis económica es como un embudo. A la mayoría que vive en la marginalidad la coloca al pie de la muerte, mientras que a la minoria que tiene capitales, los hace más ricos.
La crisis económica, es a lo social, lo que en la naturaleza constituye un volcán. Si la lava no encuentra por donde salir, entonces se produce un terrible estallido.
Los que más tienen que perder, en un terremoto social, deben poner la cabeza en un block de hielo y dejar de estar azuzando a muchachos de clase media para que salgan a las calles a protestar.
Con esos chicos de bien, se pueden manejar las protestas, y hacerlas vistozas, pero cuando el eco llegue a Gualey, Guachupita, Vietnam, debajo del Puente de la 17, ¡a Dios que reparta suerte!.
La protesta de la gentuza no puede ser controlada por nadie. Cuando se abre a lo pùblica las emociones, los odios y la falta de esperanza de los desarrapados, solo queda en el camino sangre y muerte.
Son divagaciones, porque en el país puede haber consenso económico y social, solo que hay mezquinos que quieren obtenerlo todo y no dar nada. El consenso es lo único que evita que se profundice la crisis actual.
Si usted no quiere consenso, quiere tremendismo. Consejo: cómprese un salvavidas y prepárese a nadar mar adentro, a ver si se salva de la furia de los vientos sociales. La paz seguirá con nosotros.
2012-11-16 21:10:21