Por Manuel Hernández Villeta
La sociedad dominicana está necesitando una gran concertación nacional. Sacrificios de todos los sectores, para que se mejore el nivel de vida de la población y se pueda lograr el desarrollo.
Para que un país avance, hay que dar siempre el primer paso, y comenzar a trabajar en aras del desarrollo. Esa obligación primigenia le corresponde al gran empresariado y a los sectores pudientes.
Es claro que la normativa hacia el desarrollo la tiene que implementar el Gobierno, porque es su obligación indeclinable de establecer la agenda nacional.
Sin embargo, la historia dominicana ha señalado con claridad que el gran capital está de espaldas a una gran concertación, y más bien su interés es lograr mayores beneficios económicos, y que cuando haya reformas impositivas no lo toquen.
Gran hipocresía de los comerciantes que protestan cuando se fijan nuevas cargas impositivas, porque nunca van sobre los hombros de ellos. Son grupos que traspasan esos pagos a los consumidores, y hasta les sirven de justificaciones para el agiotismo.
El liderazgo político y social tiene que pensar en las prioridades nacionales, para ir a una mesa de diálogo, de concertación. No sólo es a buscar reajuste salarial, sino a sentar las bases para controlar el desempleo y la ausencia de programas sanitarios válidos.
Un ejemplo es el cuatro por ciento para la educación. Lo dijimos en varios artículos, que poco se ganaría con fijar esa suma tope para el sistema educativo, si antes no se creaba el mecanismo de implementación.
Para los profesores que apoyaron la lucha del cuatro por ciento, ahora esa conquista sólo les significa que pueden tratar de buscar un salario mínimo de 30 mil pesos mensuales.
Si el cuatro por ciento fue para ampliar los salarios de los profesores, todo estará perdido. Pero, eso si, ese reajuste de salarios puede ir a una mesa de diálogo, al igual que los sueldos de todos los trabajadores dominicanos.
Sin concertación seguiremos jodidos y sin progreso.
2013-02-04 05:20:22