El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Chiripeo y proletario

Por Manuel Hernández Villeta

Las sociedades bajan por la fuerza sus masas vivas al nivel del proletario. En la vieja usanza del socialismo ya trasnochado, era a golpe de revolución, con los hierros en la mano, y en el capitalismo del siglo 21, a fuerza de mercado, tecnificación y desempleo, y creación de inflación y agiotismo.

A la fuerza, las capas sociales se refundían en el proletariado. En el papel, todos eran trabajadores, aunque la burocracia imprimía su cuño y mantenía una jerarquía que con el tiempo se convirtiría en intoclable.

El capitalismo, o sus fuerzas-sombra en los países sub-desarrollados ejerce una brutalidad social, donde con el correr del tiempo solo van quedando ricos y pobres.

Por la fuerza no pudieron ahogar al proletariado, que llegó a conseguir conquistas sociales desde las ocho horas, el seguro social y el derecho al trabajo. Pero por el golpe de mercado, ha hecho desaparecer a los obreros, para iniciar un subsegmento que son los chiriperos.

No son empleados, ni mini-negociantes, sino buscadores de la comida del día, en lo que aparezca, para nosotros el chiripero es lo más desamparado de la escala social, sin comida, sin techo, sin asistencia médica, sin nada de nada.

Ya perdió las mínimas esperanzas de conseguir un avance social, por lo que su único motivo de mejoría es ser parte del crimen organizado. Darle una mano al vale Juan de hoy, al chiripero, es evitar que el crimen organizado encuentre soldados y puntas de lanza.

El capital no debe estar cimentado sobre la fuerza de destrucción social. Es lo que pasa con muchos inversionistas dominicanos, que ni siquiera se preocupan por el subsistir de sus obreros, y cuando inician etapas de modernización, los lanzan a la calle, como lo que son, trastos viejos.

Pero mientras el sector privado golpea a sus obreros, en el sector público se da lo contrario y es que se fortalece una burocracia, que se adhiere a lo que es una carrera adminsitrativa, que si no es revisada constantemente, hace daño y bien.

Una carrera administrativa congela los puestos medios y bajos en la administración pública, donde el trabajador, sabedor de que no se le puede cancelar, deja pasar el tiempo, atento a que el cheque llega los días 25.

La única carrera administrativa aceptable, es la que permite eliminar, cancelar, a todo empleado que no vaya de acuerdo con los cambios estructurales, la disciplina, y la reingeniería necesaria para mantener niveles de excelencia.

La proletarización de la clase media, y el chiripeo del proletario, pasa también por la burocracia de la carrera adminsitrativa, donde se calienta el sillón por toda la eternidad.

2013-09-30 03:13:05