Por Manuel Hernández Villeta
La carrera administrativa debe ser preservada, pero a la ley se le tienen que hacer cambios, modificaciones y modernizaciones. Tal y como está ahora, la carrera administrativa no pasa de ser la seguridad del empleo, no la garantía de modernización de la administración pública.
A los empleados actuales de la carrera administrativa se le puede preservar en el cargo, pero es necesario que los cambios incluyan las necesarias remociones, para meter personal fresco y que se adecúe a las nuevas necesidades.
Nuestra propuesta básica y única es que los empleados que entren a la carrera administrativa lo hagan con un contrato de trabajo de cinco años, que puede ser ampliado si al final las partes están de acuerdo.
Cuando esas modificaciones entren en vigencia, se debe dar la misma gracia de cinco años a los actuales beneficiados con la ley de carrera administrativa, y entonces se deberá determinar si se les da un nuevo contrato.
Los años servidos mediante contrato en la administración pública, se le deben sumar, para el momento del retiro, y que de esa forma puedan conseguir su pensión.
Pero es un absurdo obligar a un nuevo ministro o director departamental a tener que trabajar con un equipo que a lo mejor no reúne los requisitos técnicos o intelectuales, y más aún, que aunque esté capacitado, no asimila la linea de trabajo del nuevo orden.
El empleo no es un regalo ni un botín. A una persona no se le da un trabajo para premiarla, sino en base a lo que pueda ofrecer con su talento o su mano de obra. No creemos que sea aceptable que se eternice a un empleado en un cargo, porque todo en la vida va evolucionando.
La mayor parte de esos empleados que consideran que tienen un trabajo seguro, descuidan el estudio, la superación, el buscar un mejor futuro, y se acorazan en la seguridad de que tendran un salario todos los meses, para toda la vida.
De hecho no creo que el desarrollo de la administración pública se consiga en base a una carrera administrativa de protección al trabajador, sino en seleccionar a la persona capacitada que se necesita para un puesto determinado.
La carrera administrativa, sin un límite de contrato del personal, se puede convertir en un área anquilosada, fuera de tiempo, en una burocracia que se deje llevar de la rutina, y por consiguiente estallar como una retranca para el progreso.
Por el momento, preservar los puestos de la carrera administrativa, pero hay que revisar la ley, que puede convertir a la administración pública en una burocracia inoperante.
2012-09-05 13:47:41