Por Manuel Hernández Villeta
Por más crisis económica que haya en el país, el año 2014 no puede comenzar con una austeridad total. Hay que hacer los recortes necesarios en la administración pública, y los despilfarros del privado, pero sin apretar más el cinturón.
Regularmente la austeridad va para un solo sector. La mayoría sufre privaciones, pero a nivel de la supraestructurar se convierte en lujo poder pagar, los caprichos a los que otros no tienen acceso.
Estamos viendo en estos días, como los grandes centros comerciales, los bancos y las empresas de primer nivel, anuncian las ganancias que han obtenido en este año. La mayoría han experimentado buenas ventas y compras, aunque siempre hay quejas de que es un año de crisis.
Desde que tengo uso de razón, el mes de diciembre siempre ha servido para que los agoreros hagan premisas de que el entrante será un año malo, y que solo un mago podría torear sus consecuencias negativas.
Pero todos los sectores han sobrevivido. Siempre guardando las diferencias de las distintas capas sociales. Porque no se puede esperar que tenga ganancias millonarias, el chiripero que apenas si puede comer una vez cada 24 horas.
Lo que se necesita en el país no es austeridad general, sino comedimiento y precaución en la inversión pública y privada. La austeridad solo llevaría a un mayor descontrol y empobrecimiento de los sectores mayoritarios de la población.
El gobierno y el sector privado tienen que aprovechar los primeros días del mes entrante para convocar una amplia conciliación para motorizar la política de creación de empleos, y tambíen la de facilitar préstamos para los micro-empresarios.
Sin una política de pleno empleo en marcha, aumentará la mendicidad, y por consiguiente la ola de robos, de atracos y de jovenes que se dedican a la prostitución, el vicio y la violencia.
Hay que dar confianza a los sectores de base de la población, que cuando escuchan hablar de austeridad ponen sus barbas en remojo, y lo primero que se les ocurre es que el cinturón en vez de estar en la cintura, le es colocado en el cuello.
El próximo año puede ser bueno, productivo y de desarrollo, pero, ¡por favor! no se le coloque más austeridad al que no tiene nada.
2013-12-13 13:28:04