Por Manuel Hernández Villeta
La alfabetización de la población es un paso de avance. Todos los dominicanos se deben integrar a los trabajos educativos, pero también hay que tener los pies en el suelo, enseñar palabras básicas no sacará al país del subdesarrollo.
Uno de los programas más efectivos que se pueden llevar a cabo en un país, tiene que ver con la alfabetización. No saber leer y escribir, en el siglo 21, es muestra de la ignorancia suprema, donde el menos culpable es el iletrado.
Por desgracia, y causas lógicas, la mayor cantidad de analfabetos provienen de la zona rural y de los barrios marginados. O sea, que no saber leer y escribir es un mal social producido por las injustas desigualdades.
Estar alfabetizado no es un pasaporte a un mundo mejor. Se dignifica al ser humano, y se le coloca en un pedestal donde tenga las heramientas para buscar una mejor vida, pero hasta ahí.
Alfabetizado o no, seguirá pasando la misma hambre, las mismas necesidades, porque no se ha tomado ninguna acción contra las injusticias sociales, o la desigual distribución de las riquezas.
Es positivo y aplaudimos la lucha contra el analfabetismo, pero no vamos a colocar un velo falso sobre sus reales connotaciones en la sociedad. Tener el título de alfabetizado no abrirá puertas para dar el salto social.
En el país tanto el sector oficial como la empresa privada, deben entrar a una política de pleno empleo. Es necesario que millones que están desocupados, encuentren donde vender su fuerza de trabajo.
Asimismo hay que iniciar programas como mi primer empleo, donde a un joven que sabe leer y escribir se le puede facilitar su primer trabajo, al giual que el recién graduado de bachiller, o con un título univesitario.-
En la era de la globalización económica el gobierno tiene las manos atadas, para impulsar directamente una política de pleno empleo. Su rol tiene que ser normalizar programas con el sector privado, y ofrecer insentivos a los inversionistas.
Pero el sector privado que tiene la obligación de crear nuevos empleos, está cruzado de brazos. Sencillamente congela las plazas, y hasta llega a eliminarlas. Hay empresas que entran en un proceso de automatización de sus operaciones, y eso signífica miles de despidos.
Alfabeticemos como una obligación y un deber nacional, pero mucho cuidado con falsas esperanzas.
2013-08-05 20:24:53