Por Zhao Yan
ANAPU, Brasil, 3 abr (Xinhua) — En el pequeño municipio de Anapu, en el estado brasileño de Pará (norte), la compañía china State Grid Brazil Holding exhibe sus torres de transmisión de energía de 105 metros, más altas que el promedio de 80 metros, diseñadas para proteger el medio ambiente.
Leandro Moraes, ingeniero ambiental brasileño contratado por State Grid para evaluar el impacto ambiental de las obras, explicó que con el aumento de altura de las torres sólo se necesita deforestar 10 metros de ancho del terreno y no 114 metros como pasa con las torres normales.
Sin embargo, estas torres no son las más altas de toda la obra, algunas alcanzan los 130 metros en el estado de Tocantins, también en la región norte de Brasil.
«Este trabajo aumenta mucho nuestro costo de obra, pero proteger el pulmón verde de la Tierra, esta selva amazónica, vale la pena», dijo Yang Guangliang, gerente adjunto para Líneas de Transmisión de la compañía Xingu Rio Transmissora de Energia, S.A. (XRTE), una filial de State Grid Brazil Holding.
Existen 2.543 kilómetros de construcción a cargo de XRTE para la transmisión de energía generada de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el norteño estado de Pará, hasta Río de Janeiro, en el sudeste del país.
Esta es la segunda línea de transmisión de ultra-alta tensión de 800 kilovatios construida en Brasil por State Grid. La primera, que ya está en función, transmite energía para otros dos estados del sudeste brasileño: Sao Paulo y Minas Gerais.
Esta tecnología de 800 kilovatios, desarrollada por China, garantiza que Brasil pierda menos energía durante la transmisión, además de que será la línea de este tipo más larga del mundo.
Pero una obra de tal magnitud no es fácil. El sólo hecho de llegar al lugar del montaje de las torres cuesta mucho trabajo, los trabajadores tienen que pasar por caminos poco usados, donde tienen que emplear coches 4X4 o aún más pesados.
El trabajo se hace más difícil en los días de lluvia, pues los camiones y equipos pueden entrar sólo después que deje de llover y la tierra se haya endurecido un poco.
Además de los obreros y técnicos de ingeniería, se encuentra un equipo importante de ambientalistas, como Moraes, que estudia el impacto ambiental para la flora y fauna según las reglas del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama).
El equipo ambientalista es el responsable de decidir posibles desvíos de las líneas para evitar aldeas indígenas, según las normas de la Fundación Nacional de los Indios (Funai).
Moraes y sus colegas visitaron cada familia cercana a la obra para explicarle las características, etapas y beneficios de las líneas.
Los ambientalistas son los responsables del primer contacto para identificar qué medidas serían tomadas en sus propiedades y hasta la conclusión de la obra, en un período de cerca de dos años, mantendrán contactos habituales con los residentes.
En el estado de Pará, donde comienzan las líneas, se distribuyen poblados pequeños de tribus indígenas.
La empresa decidió desviar el diseño original de la obra, ya aprobada por el gobierno brasileño, con el consiguiente aumento de kilómetros de construcción, para garantir un ambiente más tranquilo a los pobladores.
Además de la selva amazónica, la obra se enfrenta a otros tipos de ambiente, como Cerrado, una región de sabana tropical en el centro-oeste, y la Selva Atlántica, en el sudeste.
En cada sección, dadas las características geográficas, climáticas y demográficas, hubo diferentes desafíos.
Según el director adjunto de Medio Ambiente de State Grid Brazil Holding, Li Junfeng, para cada desafío tienen que encontrar diferentes soluciones, no sólo ambiental sino también social.
«Para nosotros, el tema de medio ambiente no significa sólo la protección, sino también un desarrollo sostenible de los residentes locales. Por lo tanto, aplicamos proyectos sociales a lo largo de la línea», explicó Li.
En el estado de Tocantins, en una comunidad pobre se instaló una fábrica de jugo de frutas y con el apoyo de aulas empresariales ofrecidas también por State Grid, la vida de los residentes locales cambió.
Li agregó que «en Pará ayudamos a la instalación de una granja de pollos para un poblado, y en otros pequeños municipios siempre donamos equipo médico moderno a los hospitales locales».
Crear más de 16.000 empleos, ayudar a desarrollar la industria de piezas eléctricas de Brasil, construir 1.970 kilómetros de carreteras y 350 puentes, son algunos de los beneficios traídos por la construcción de la línea Xingu-Rio, además de energía limpia respetando el medio ambiente.
«Hicimos estudios de 936 tipos de animales, salvamos 60 tipos de plantas en peligro de extinción, reforestamos más de 1.100 hectáreas con árboles, además de trabajos arqueológicos en 4.492 sitios, descubriendo y protegiendo más de 710 ruinas y cuevas», detalló Li. Fin
2019-04-04 01:03:40