Santo Domingo RD 15 febrero.- «Cuando yo comencé a vender catibía, como negocio de comida aquí solo estaba Pizzarelli. En aquellos tiempos El Conde estaba en sus mejores momentos». Jorge Luis Mateo se ubicó como buhonero en la calle El Conde, Esquina Espaillat desde hace 30 años, cuando apenas tenía dieciocho.
Aquel hombre de expresión alegre no titubea cuando enumera, como si los estuviera mirando, cada uno de los establecimientos que ha visto desaparecer de aquella emblemática vía peatonal, con casi la mitad de los locales residenciales y de negocio vacíos.
El largo periodo que lleva en la zona le permite indicar con certeza los locales de tiendas como La Curacao, Arte San Ramón, Mueblería Padilla, López de Aro, Mary Luz, o Flomar. «Hay un sin- número de negocios que ya no están, que si te sigo diciendo no terminaría hoy».
A este buhonero no le inquietan los anuncios de remodelación de la Calle El Conde. «Sé que será para bien, esto necesita ser reorganizado, tiene que funcionar de otra manera».
En el plan de remozamiento de la Ciudad Colonial no se prevé desalojar a los buhoneros como ocurre en muchos de los procesos de remodelación. Los vendedores informales están incluidos en un nuevo modelo de negocio para reactivar el comercio, que diseña la unidad de arquitectos contratada por el Ministerio de Turismo.
Esa dependencia estatal trabaja junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la creación de un sistema de ordenamiento del comercio informal de la Ciudad Colonial, especialmente de la calle El Conde, como parte del plan general de revitalización que se lleva a cabo en la zona.
Gonzalo Muñoz, especialista sectorial del BID, explicó durante una entrevista con este medio que ese programa tiene un componente de integración local del desarrollo turístico que incluye el trabajo con los artesanos y vendedores ambulantes, además del embellecimiento de fachadas, para lo cual se ha previsto una inversión de US$3 millones, como parte del monto general del financiamiento, que es de US$30 millones.
El registro
La antropóloga social Virginia Roca considera que, además de la zona Colonial, toda la ciudad de Santo Domingo necesita ser sometida a un proceso de regulación y ordenamiento.
Como consultora de Banco Interamericano de Desarrollo, lleva un largo período estudiando de forma detallada el perfil del negocio informal que se desarrolla en la zona: «Se trata de que tanto el visitante como el que habita o trabaja en la ciudad pueda mejorar sus condiciones de vida e insertarse a los nuevos planes ofreciendo mayor calidad».
En junio del año pasado se llevó a cabo un censo, para lograr un registro actualizado de todos los que realizan una labor comercial en el espacio público de la Ciudad Colonial, donde se incluyeron buhoneros, vendedores ambulantes y artesanos.
En su informe sobre el estudio, Roca explica que se recogieron datos de aquellos vendedores que caminan para hacer sus ventas por las calles de la Ciudad Colonial y de artesanos que están ubicados en La Plaza Bartolomé de Las Casas, así como los de la calle Las Damas y la Plaza España.
El documento indica que se hizo una planimetría o plano de referencia geográfica, que posibilita una ubicación precisa en el espacio de cada buhonero. También una medición espacial de la ocupación y las características de la mercancía que vende.
El Censo arrojó que en toda la Ciudad Colonial hay 80 buhoneros, 50 vendedores ambulantes y 22 artesanos, se adicionan 12 que ya adquirieron locales y tienen tiendas, para un total de 164. La mayoría de los buhoneros se dedican a vender cuadros, artesanías, discos, lentes y a ofrecer servicios variados. Algunos de los buhoneros consultados por este medio confirmaron estas cifras, mientras que otros aseguran que decenas quedaron fuera. Wilking D? oleo dice que no todos fueron censados, pero Jorge Luis Mateo aprueba los resultados de la investigación. Este buhonero considera que el espacio natural de todo buhonero es la vía pública, porque requiere del contacto directo con la gente.
Si bien el BID y el Ministerio de Turismo no contemplan sacar del área a los buhoneros sino, por el contrario, incluirlos en el plan de reordenamiento de la Ciudad Colonial, aún no se tiene definido el lugar donde serán reorganizados.
Roca informó que dentro de las alternativas se descartó que permanecieran en vía peatonal, organizados en kioscos debido a que experiencias pasadas muestran que no es sostenible, porque el lugar se vuelve a arrabalizar.
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SUGIERE PLANIFICACIÓN SOSTENIBLE DE LA ZONA
El presidente del Colegio de Arquitectos Dominicanos, Pedro Mena, considera que cuando se habla de revitalizar un área, se piensa inmediatamente en una remodelación o intervención física, arquitectónica, porque esto envuelve ganancias para constructores y políticos. «Lo importante sin embargo, es diseñar medidas de planificación económica y social que garanticen la sostenibilidad ambiental primeramente, las transformaciones vienen después.
De otro modo es dinero gastado, obras para deslumbrar que vuelven a decaer». El arquitecto estima que en el caso de la calle El Conde, el énfasis debe centrarse en las segundas y terceras plantas abandonadas o tugurizadas, porque solo un tejido urbano con usos mixtos y suficiente población, con un mínimo de capacidad de consumo, pueden alcanzar la sostenibilidad. «De otro modo lo que se obtiene es un decorado cinematográfico para turistas incultos», refiere
2014-02-15 14:19:10